Combate de Angamos: el día que se perdió al Huáscar | Enterarse

Combate de Angamos: el día que se perdió al Huáscar

2019/10/15 08:00

Por: Enterarse

Equipo de investigación

Foto: Rodrigo Fernández. Pintura: Thomas Somerscales

El 8 de octubre del 2019 se cumplieron 140 años del Combate naval de Angamos, episodio que selló la derrota peruana en la campaña marítima de la Guerra del Pacífico. A continuación, te contamos algunos detalles de aquel dramático episodio de nuestra historia.

Antecedentes

Si bien el monitor Huáscar no fue la única nave peruana durante la Guerra con Chile (1879-1883) y la campaña naval no culminó con su captura, su presencia fue fundamental. Mientras este barco fue capitaneado por Miguel Grau, se mantuvo a raya a las fuerzas chilenas, frenando sus pretensiones de desembarcar en el territorio peruano y dar inicio a la campaña terrestre, cuya primera fase fueron las campañas de Tarapacá, y de Tacna y Arica.

(Contralmirante Miguel Grau)

¿Qué naves defendían nuestro litoral?

Habíamos perdido a nuestro principal barco, la fragata Independencia, en el Combate de Punta Gruesa del 21 de mayo de 1879. Sin embargo, nos quedaban el monitor Huáscar, la corbeta Unión, la cañonera Pilcomayo, el monitor Manco Cápac, que defendía el puerto de Arica, el monitor Atahualpa, como batería flotante en el Callao por la imposibilidad de transportarlo al sur, y los transportes Limeña, Oroya, Talismán, Chalaco y Rímac, este último capturado a los chilenos por el Huáscar y la Unión.

(Fragata Independencia encallada en Punta Gruesa mientras es bombardeada por la goleta Covadonga. Óleo de Thomas Somerscales)

De todas estas naves, la única que podía enfrentarse en cierta medida a las chilenas era el Huáscar. Sin embargo, debido a su menor potencia de fuego y blindaje, era una nave bastante inferior a los dos principales barcos de Chile: las fragatas blindadas gemelas Blanco Encalada y Cochrane. Además, la armada chilena contaba con más barcos de guerra y transportes artillados que el Perú. A todo lo anterior, se sumaba el ejército expedicionario chileno, una fuerza que contaba con tropas más numerosas y mejor equipadas que los ejércitos del Perú y Bolivia. Este ejército, acantonado desde febrero de 1879 en el litoral boliviano ocupado, se encontraba a la espera de una sola cosa para invadir el Perú: la caída del monitor Huáscar.

Acompañado de la corbeta Unión, el Huáscar se había dedicado a hostigar puertos enemigos, capturar barcos chilenos, cortar comunicaciones, escoltar a los transportes que llevaban tropas a los departamentos del sur y, sobre todo, dar tiempo a que las fuerzas aliadas del Perú y Bolivia organizaran la defensa de los territorios salitreros. Entre los episodios más destacados del Huáscar destacan el hundimiento de la corbeta chilena Esmeralda, en el Combate de Iquique del 21 de mayo de 1879, y la captura del transporte chileno Rímac, el 23 de julio de ese mismo año. El Rímac conducía más de 258 hombres y 215 caballos del regimiento de caballería Carabineros de Yungay, además de gran cantidad de carbón, armamento, proyectiles y pertrechos de guerra. Esta captura implicó una crisis política en Chile. Hubo cambios en el gabinete de gobierno, renunció el comandante general de Marina y el intendente general del Ejército y Armada chilena.

A fin de culminar con las incursiones del Huáscar, el alto mando chileno elaboró un plan. Resolvieron dividir su escuadra naval en dos divisiones para cercar al monitor peruano. La primera división, al mando del comandante en jefe de la escuadra chilena, Galvarino Riveros, estaba conformada por los siguientes buques: la fragata blindada Blanco Encalada, capitaneada por el propio Riveros; la goleta Covadonga, que había derrotado a la fragata peruana Independencia en Punta Gruesa; y el transporte Matías Cousiño, que sólo transportaba carbón. Por su parte, la segunda división, al mando del capitán de fragata Juan José Latorre, estaba conformada por los siguientes buques: la fragata blindada Cochrane, capitaneada por Latorre; la corbeta O'Higgins y el transporte artillado Loa.

El Combate de Angamos

(Mapa del teatro de operaciones del sur en la Guerra del Pacífico)

Durante las primera horas del miércoles 8 de octubre de 1879, a la altura de la península de Mejillones, el monitor Huáscar y la corbeta Unión fueron detectados por la primera división chilena. Dado que los proyectiles del Huáscar y la Unión no podían atravesar el blindaje de la fragata Blanco Encalada, emprendieron retirada rumbo al norte, siendo perseguidos por las naves chilenas, a las que lograron sacar distancia.

A las 7:15 de la mañana, la escuadra peruana es avistada por la segunda división chilena, cuya fragata blindada Cochrane era igual de poderosa que la fragata Blanco Encalada. La segunda división chilena empezó a acortar distancia con las naves peruanas, que a las 8:30 cambiaron rumbo hacia el noreste, acercándose a la costa.

A estas alturas, la situación era la siguiente: la segunda división chilena interceptaba a los barcos peruanos, mientras que, desde el sur, la primera división chilena se acercaba. La corbeta Unión no era una embarcación blindada y, al igual que el Huáscar, que sí lo era pero en menor medida que las fragatas chilenas, no tenía proyectiles que pudieran atravesar el blindaje de las naves gemelas Blanco Encalada y Cochrane. Asimismo, por su número, los otros barcos chilenos representaban un peligro: la Covadonga, el Matías Cousiño, la O'Higgins y el Loa.

La corbeta Unión, de acuerdo con la orden que tenía de evadir combate y gracias a su mayor andar, logró alcanzar la velocidad necesaria para retirarse de la escena. De este modo escapa, siendo perseguida por el transporte artillado Loa y la corbeta O'Higgins. El Loa logró ponerse al lado de la Unión en más de una ocasión y el barco peruano podría haberse enfrentado a este barco. Sin embargo, no lo hizo porque hacerlo hubiera implicado que sea alcanzada por la O'Higgins, corriendo el riesgo de enfrentarse a dos embarcaciones enemigas y ser derrotada.

Por su parte, Miguel Grau vio que el combate era inevitable y ordenó que los cañones de la torreta giratoria disparen contra el Cochrane. Según el historiador de la época, Mariano Felipe Paz Soldán, el Huáscar disparó a las 9:20 am desde una distancia de entre 2,000 a 2,800 metros contra la fragata chilena. Dos de estos disparos acertaron en la nave chilena sin perforar su blindaje. Pocos minutos después, la fragata chilena contestó.

Primero, no acertó en el Huáscar, pero ajustó su puntería y volvió a intentar. Esta vez los daños al monitor peruano fueron importantes: una bomba penetró en la torreta giratoria, dejando fuera de combate a 12 hombres (10 de estos murieron con la explosión) e inutilizando uno de sus dos cañones; otra penetró en la línea de flotación, afectando las cadenas de dirección del timón y dejando al barco sin gobierno durante unos momentos.

10 minutos después, el Cochrane realizó su cuarto disparo, que fue fatal. El proyectil dio en la torre de mando haciendo volar en pedazos a Grau y matando a su ayudante Diego Ferré. Eran aproximadamente las 10 de la mañana. De Miguel Grau solamente quedó un pie y unos dientes incrustados en la madera de aquel compartimiento. Once años más tarde estos restos serían repatriados al Perú.

Tras la pérdida del contralmirante Grau, los tiros del Cochrane, que fue acortando distancia, se hicieron aún más certeros y mortíferos. Sus proyectiles Palliser atravesaban el casco del Huáscar, causando grave daño en la tripulación y la maquinaria. Todos los oficiales que sucedieron a Grau fueron cayendo en cumplimiento de su deber.

En palabras del historiador Jorge Basadre: “También murieron luego su sucesor en el comando, capitán de corbeta Elías Aguirre y el teniente 1° José Melitón Rodríguez que lo reemplazó. Otro de los jefes, el teniente 2° Enrique Palacios, que recogió la bandera caída en medio del combate y la restableció en el tope del pabellón, llegó a sumar en cuerpo catorce heridas de combate para sucumbir más tarde”.

Cabe destacar que Elías Aguirre intentó espolonear al Cochrane, es decir, chocar la punta del Huáscar con el barco enemigo a fin de hundirlo, del mismo modo que se había hecho con la corbeta chilena Esmeralda en el Combate de Iquique. El Huáscar falló por escasos metros y Elías cayó en el combate. Entonces, asumió el mando José Melitón Rodríguez, debido a que Melitón Carvajal estaba herido por una granada.

Este tercer oficial falleció por un proyectil del Blanco Encalada, que le arrancó la cabeza al asomarse por la tronera (abertura) superior de la torreta giratoria del Huáscar, acción que era necesaria para dirigir a los artilleros. Por otra parte, los fusileros de los mástiles del Cochrane mataron a los marinos peruanos que manejaban la ametralladora Gatling de la cofa del Huáscar. La cofa es la plataforma ubicada en lo alto de los mástiles de los barcos, siendo que los blindados chilenos eran más altos, sus cofas se encontraban por encima de las del Huáscar.

(Captura del Huáscar por el Blanco Encalada y el Cochrane. Acuarela: Rudolph de Lisle)

En Angamos, el monitor Huáscar perdió la capacidad de maniobra en más de una ocasión. Debido a los daños ocasionados en las cadenas del timón y a la desviación de su espolón (la punta de hierro ubicada en la proa del barco), el Huáscar comenzó a girar hacia estribor, es decir, a la derecha.

Mientras tanto, sus ingenieros intentaban reparar las averías para recuperar la dirección del barco, al tiempo que el Cochrane continuaba disparando desde atrás, a poca distancia. Este movimiento circular involuntario, dirigió al Huáscar directamente hacia el Blanco Encalada, que se incorporaba al combate.

Fue en ese momento que ambos blindados chilenos pudieron colisionar en su persecución del Huáscar, teniendo que hacer maniobras para evitar ese riesgo. Esto permitió al Huáscar alejarse de ambas fragatas; sin embargo, ya su andar era muy lento y los daños impedían que pudiera evitar ser alcanzado nuevamente. Cabe agregar que la corbeta Covadonga también alcanzó al Huáscar, llegando a realizar un solo tiro simbólico.

Tras la muerte de sus principales oficiales, el mando del Huáscar cayó en manos del teniente primero Pedro Gárezon, de 28 años. Sabiendo que era inminente la captura del monitor y que no había posibilidades de causar daño a las naves enemigas, Gárezon dio la orden de hundir el Huáscar a fin de evitar que sea capturado por los chilenos.

Para esto, se le ordenó al jefe de máquinas del monitor, el norteamericano Samuel McMahon, que abriera las válvulas del monitor para echarlo a pique. Sin embargo, se trataba de un proceso lento, lo cual permitió a los chilenos alcanzar al monitor y soltar lanchas con marinos para que lo aborden. Estos marinos capturaron al Huáscar y evitaron su hundimiento.

De acuerdo con el parte oficial de Pedro Gárezon:

“En este estado y siendo de todo punto imposible ofender al enemigo, resolví de acuerdo con los tres oficiales de guerra que quedábamos en combate, sumergir el buque antes de que fuera presa del enemigo (...) Eran las 10:10 am cuando se suspendieron los fuegos del enemigo. El buque principiaba ya a hundirse por la popa y habríamos conseguido su completa sumersión si la circunstancia de haber detenido el movimiento de la máquina, no hubiera dado lugar a que llegaran al costado las embarcaciones arriadas por los buques enemigos, a cuya tripulación no nos fue posible rechazar por haber sido inutilizadas todas las armas que teníamos disponibles”.

(Pedro Gárezon en 1887, fue el último comandante peruano del Huáscar
Fuente: repositorio.pucp.edu.pe)

El testimonio de MacMahon coincide con el parte oficial de Gárezon:

“(...) fuimos amenazados con revólver al pecho diciéndonos que moviésemos la máquina y sacásemos el agua; nosotros rehusamos el hacerlo por ser prisioneros de guerra; pero nos dijeron que los ingenieros del 'Rímac' habían sido forzados a entregar la máquina bien y que nosotros teníamos que hacerlo so pena de morir”.

(Samuel Mac Mahon, jefe de máquinas del Huáscar. Fuente: www.patrimoniodocumentalnaval.mil.pe)

Como podemos ver, los marinos chilenos obligaron a los maquinistas del Huáscar a cerrar las válvulas a punta de revólver. Así, el proceso de hundimiento se detuvo cuando ya había cuatro pies de agua en la parte baja del monitor y se esperaba su hundimiento de un momento a otro.

El combate había durado alrededor de una hora y media, culminando a las 10:55 de aquella triste mañana de octubre de 1879. Tras su captura, se izó en el Huáscar la bandera chilena y se condujo al barco capturado a Antofagasta. El Huáscar fue reparado y utilizado contra el Perú.

El Cochrane solo recibió cinco tiros, uno de ellos disparado por error desde el Blanco Encalada. De acuerdo con Latorre, comandante del Cochrane, su cámara estaba “toda hecha pedazos por una bala del Blanco que habría errado el blanco”. Su barco solo tuvo un muerto y unos pocos heridos. Por su parte, el Huáscar, monitor con una dotación de 204 tripulantes, tuvo 33 muertos, 24 heridos graves y 3 heridos leves.

Una vez muerto Grau y capturado el Huáscar, los chilenos pudieron emprender la invasión del Perú. Así, el 19 de octubre de aquel año, comenzó el embarque de su ejército expedicionario. Sin barcos que pudieran hacer frente a su flota, Chile podía elegir el lugar que le pareciera más adecuado para desembarcar tropas y dividir a las fuerzas aliadas de Perú y Bolivia. Empezaba la campaña del sur, esto es, la de acciones como el desembarco de Pisagua y batallas como Dolores, Tarapacá, Los Ángeles, el Alto de la Alianza y, finalmente, Arica.

(Monitor Huáscar, actualmente museo flotante en Talcahuano, en Chile. Foto: Wikimedia Commons)

Curiosidades

No está de más señalar datos acerca del destino de algunos de los barcos que participaron en el Combate de Angamos. Para comenzar, el Huáscar.

¿Qué sucedió con esta histórica nave? La armada chilena reparó el monitor y lo utilizó contra el Perú. El 27 de febrero de 1880 el Huáscar y la cañonera Magallanes atacaron el puerto de Arica en el episodio conocido como el Combate naval de Arica (no confundir con la batalla de junio de ese año). En este enfrentamiento, las baterías de Arica, apoyadas por el monitor Manco Cápac, vencieron a las fuerzas chilenas.

Destaca en este combate la acción del capitán de fragata José Sánchez Lagomarsino quien, al mando del viejo y lento monitor Manco Cápac, salió al frente del Huáscar, consiguiendo eliminar a su comandante chileno, el capitán Manuel Thomson.

Curiosamente, el nuevo capitán del Huáscar murió en el mismo lugar que Arturo Prat, máximo héroe naval de Chile, quien también murió en la cubierta del Huáscar en el Combate de Iquique.

Según algunos historiadores, en el Combate de Iquique, Prat murió intentando abordar el Huáscar. Según otros, fue dado de baja tras caer en la cubierta del monitor peruano. Ahora bien, ¿cuál fue el destino del monitor Manco Cápac? Tras la Batalla de Arica, el 7 de junio de 1880, Sánchez Lagomarsino hundió al viejo monitor para que no tuviera el mismo destino del Huáscar.

(José Sánchez Lagomarsino. Foto: Archivo de la BNP - Lima)

Los transportes chilenos Loa y Covadonga fueron hundidos con cientos de sus tripulantes en julio y setiembre de 1880. El Loa fue hundido en el bloqueo del Callao el 3 de julio de ese año, mientras que la Covadonga fue hundida en Chancay el 13 de setiembre.

La forma de hundir estas embarcaciones fue similar. Un grupo de torpedistas peruanos dirigido por el ingeniero Manuel Cuadros colocó trampas a la armada chilena. En aquella época, se conocía como “torpedo” a cualquier explosivo flotante, lo que ahora se entendería por mina marina.

El equipo de torpedistas soltó llamativas lanchas cargadas con víveres. Estas lanchas explotaban cuando se terminaba de retirar aquellos víveres. Las embarcaciones chilenas Loa y Covadonga cayeron en aquella trampa. Ambas se acercaron a las lanchas y retiraron sus productos activando la bomba y yéndose a pique con buena parte de sus tripulantes.

(Fotografía de Manuel Cuadros. Archivo de la Biblioteca Nacional del Perú)

El caso de la Covadonga es especialmente interesante. Esta goleta fue capturada por los chilenos a la escuadra española en la Guerra hispano-sudamericana (1865-1866). Aquella fue la guerra del Combate de Abtao, del Bombardeo de Valparaíso y del Combate del 2 de mayo en el Callao, una guerra en la que el Perú fue aliado de Chile contra España y en la que muchos de los marinos de ambas armadas se conocieron años antes de ser enemigos. La captura del “Virgen de Covadonga” motivó el suicidio del vicealmirante español José Manuel Pareja, el del Tratado Vivanco-Pareja de 1865.

En el Combate de Iquique de 1879, inicialmente la Covadonga se enfrentó al Huáscar, mientras que la Independencia a la Esmeralda. Sin embargo, por los movimientos propios del combate, el Huáscar termina enfrentando y hundiendo a la Esmeralda, capitaneada por Arturo Prat, mientras que la Independencia termina persiguiendo a la Covadonga. En dicha persecución, la Independencia encalla en Punta Gruesa, situación aprovechada por la Covadonga para volver y bombardear a la nave peruana. De este modo, el Perú perdió a su mejor barco.

Muchos peruanos desconocen que pocos años después de la Guerra del Pacífico en Chile hubo una guerra civil. En la Guerra Civil Chilena de 1891, en la cual se enfrentaron muchos veteranos chilenos de la Guerra del Pacífico, la fragata blindada Blanco Encalada terminó siendo el primer barco de la historia en ser hundido por un torpedo autopropulsado.

(Fragata blindada Blanco Encalada - Álbum gráfico militar de Chile: campaña del Pacífico: 1879-1884. Santiago de Chile: Universo, 1909, de Antonio Bisama Cuevas)

Poco después de la captura del Huáscar, el gobierno chileno compró un transporte al que bautizó Angamos. Esta embarcación fue blindada y artillada con un cañón que poseía el máximo alcance de la época: 7 mil metros. Tal alcance impedía que las baterías de los fuertes peruanos pudieran alcanzar al barco enemigo.

El Angamos fue utilizado en el bloqueo del Callao. El 11 de diciembre de 1880, mientras este barco bombardeaba al puerto peruano, su moderno cañón voló y cayó al mar, matando a uno de sus marinos. Con el Angamos, Chile hizo efectiva su anexión de la Isla de Pascua en 1888. En 1890, esta embarcación tuvo un trágico final cuando naufragó en el archipiélago de Chonos, al sur de Chile. En aquel naufragio, se salvaron siete personas, se ahogaron 291, incluyendo a los nueve oficiales. Se logró rescatar 83 cadáveres y hubo 179 desaparecidos.

Resumen

- Tras la pérdida de la fragata Independencia, el monitor Huáscar fue el único barco peruano que podía hacer frente en cierta medida a la armada chilena.

- Acompañado por la corbeta Unión, el Huáscar evitó por varios meses la invasión chilena, dando tiempo a que los ejércitos aliados del Perú y Bolivia se organizaran.

- La armada chilena era superior a la peruana, por su parte Bolivia no tenía barcos de guerra. El blindaje de las fragatas chilenas las protegía de los proyectiles del Huáscar.

- Dos de los mayores triunfos del Huáscar fueron el hundimiento de la Esmeralda y la captura del transporte Rímac con el regimiento de caballería Carabineros de Yungay.

- Los éxitos del Huáscar motivaron que armada chilena concentrara todas sus fuerzas en capturar o hundir este barco.

- La armada chilena organizó su flota en dos divisiones, la primera liderada por el Blanco Encalada y la segunda liderada por el Cochrane.

- El 8 de octubre de 1879, el Huáscar fue avistado a la altura de la península de Mejillones, enfrentándose frente a la armada chilena frente a Punta Angamos.

- En Angamos, Miguel Grau murió en la torre de mando del Huáscar por un proyectil lanzado desde el Cochrane.

- Tras el Combate de Angamos, el Huáscar fue reparado por Chile y utilizado contra el Perú.

- A pesar de derrota en Angamos, la campaña naval continuó con los pocos medios que le quedaban al Perú: torpedos, lanchas y la embarcaciones corbeta Unión y cañonera Pilcomayo (capturada por Chile al mes siguiente que el Huáscar).

- A pesar de carecer de barcos que pudieran hacer frente a la escuadra chilena, el Perú logró hundir a dos embarcaciones enemigas: el transporte artillado Loa y la goleta Covadonga.

Por: Enterarse

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