¿Defender qué modelo? - por Renán Ortega | Enterarse

¿Defender qué modelo? - por Renán Ortega

2019/12/03 14:00

Por: Renán Ortega Olivera

Columnista

Imagen por Frantisek Krejci de Pixabay

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En las últimas semanas se ha vuelto popular la frase “defender el modelo”. Se refieren, quienes lo dicen, a defender el sistema económico, haciendo referencia al "libre mercado" y al "capitalismo". Esto lo han acuñado especialmente quienes han estado involucrados en donaciones de dinero a políticos, por ejemplo, la entrega de millones a Keiko Fujimori. ¿De qué sistema o modelo hablan?

Se asume, desde la derecha y la izquierda, que nos encontramos en un sistema en el que reina el capitalismo y el libre mercado. En el que hay que mantener las reglas de juego porque esas son las que nos dan progreso, o hay que destruirlas porque el capitalismo ya falló y estamos cada vez peor. Sin embargo, ambas posturas se equivocan. En el Perú, no existe el libre mercado, existe un sistema que favorece más a unos pocos y excluye a los más pequeños.

Es, así, un sistema en el que puedes triunfar solo si tienes suerte o si tienes una capacidad económica que te permita sobrepasar las barreras que la propia legislación impone. La mayor muestra de ello: el más de 70% de la población económicamente activa que es informal. La formalidad es, para los pequeños, un imposible, sinónimo de quiebra o desempleo. El problema más grave de esa condena a la informalidad es que solo te permite crecer hasta un punto, porque si creces demasiado, te cae el Estado.

No solo eso. El libre mercado, para funcionar, depende de dos cosas, para mí, esenciales: predictibilidad y confianza. Ambos dependen de que nuestras autoridades funcionen correctamente. Es decir, que tengas dónde y cómo hacer cumplir los contratos que celebras con el resto y que no puedan meterte preso ni quitarte tus cosas injustificadamente. Creo que, en el Perú, pese a que hemos mejorado mucho, aún no hay garantías de eso.

Tenemos un sistema legal y de justicia enclenque cuyo respaldo es mínimo y cuyas falencias son más que obvias: demoras, corrupción, incompetencia. Todos saben que hay que “aceitarlo” para que funcione. Todos saben que, si mañana quieres una licencia para tu local, el trámite depende no solo de los requisitos, sino de caerle bien al inspector, de invitarle un cafecito, de, por ahí, pagar un poco para que el trámite salga rapidito.

Estamos bajo un sistema en el que, gobierno tras gobierno, ha habido algún tipo de relación oscura con varias empresas grandes, todos siguiendo una misma línea (pero no la correcta). A eso no se le llama libre mercado. Lo que necesitamos no es mantener el sistema y el “modelo económico”; uno que ha permitido que la izquierda, la derecha y el centro hagan de las suyas. Lo que necesitamos son las condiciones para tener una sociedad verdaderamente libre.

Así que cuando alguien dice “defendamos el modelo”, como si estuviéramos en Suecia, me genera desesperanza. No necesitamos a alguien que lo defienda, necesitamos a alguien que lo cambie, para que los más pequeños puedan acceder al mercado formal, lo que no solo implica una mejor legislación, sino infraestructura, educación, alimentación, salud, carreteras. Es cierto, estamos mucho mejor que antes, pero este híbrido extraño de sistema del que muchos son aún excluidos tiene fecha de caducidad. Es hora de dejar de defender un modelo que nadie puede definir y de buscar uno que permita el crecimiento del individuo, sea pequeño o grande.

Por: Renán Ortega Olivera

Columnista

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