Trastornos alimenticios en Perú: las muertes silenciosas - por Macarena Salinas | Enterarse

Trastornos alimenticios en Perú: las muertes silenciosas - por Macarena Salinas

2020/03/02 11:00

Por: Macarena Salinas

Columnista

Foto: Lua Lastra

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En el mundo, 16 millones de personas tienen anorexia nervosa y bulimia nervosa. De hecho, la anorexia nervosa tiene una de las mortalidades más altas entre todas las enfermedades mentales. Aún así, es solo uno de varios trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que son un problema de salud a nivel mundial; pero su gravedad parece ser ignorada. Especialmente en el Perú.

La semana del 24 de febrero al 01 de marzo fue el “National Eating Disorders Awareness Week” en el Reino Unido. Este evento busca crear conciencia sobre los trastornos de la conducta alimentaria. Las TCA son enfermedades mentales incluidas dentro del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) al igual que otras enfermedades de la mente como la depresión o la esquizofrenia. Sin embargo, en el Perú no le estamos prestando importancia: no tenemos cifras epidemiológicas ni intervenciones de prevención y menos diagnósticos o tratamientos adecuados.

Los TCA hasta el momento son: la pica, el trastorno de ruminación, el desorden de ingesta alimentaria evitativa o restrictiva (ARFID), la anorexia nervosa, la bulimia nervosa y el trastorno por atracón. A pesar de que la sintomatología de cada enfermedad es distinta, todas se caracterizan por una perturbación en el comportamiento alimentario que termina en una alteración del consumo o de la absorción de los alimentos y que a su vez lleva a una discapacidad de la salud física o a una incapacidad para desarrollarse de manera normal dentro de la sociedad.

Estas son enfermedades graves que, sin tratamiento oportuno, pueden llevar hasta la muerte. De hecho, la anorexia nervosa tiene una de las mortalidades más altas de todas las enfermedades mentales. Lamentablemente, no tenemos cifras mundiales que consideren todos los TCA. Pero, lo que sí se sabe, es que van en aumento.

Existe una gran estigmatización hacia las personas que sufren este tipo de enfermedades dentro de la sociedad. Los TCA pueden afectar a personas de cualquier género, edad, raza, religión o etnia. Además, no solo las personas bajas de peso sufren de este tipo de enfermedades. Una en cada dos y una en cada tres personas con Bulimia Nervosa y trastorno por atracón, respectivamente, es obesa o se convertirá en obesa. Tampoco son exclusivos de personas de ciertos sectores económicos, ni solo de las adolescentes que parecen no despegarse de sus celulares. Menos aún son enfermedades “propias de este siglo.” Los criterios de diagnóstico y tratamientos sí son contemporáneos, pero casos como el de Santa Catalina de Siena (Siglo XIV) quien no ingería alimentos, nos señalan que como otras enfermedades mentales, estas siempre han existido.

Ella en una carta escribió:

“Me escribisteis diciéndome en particular que rogara a Dios para que pudiera comer… rezaré, para que me conceda gracia en esta cuestión de comer de modo que yo pueda vivir como otras criaturas, si ésta es su voluntad porque la mía lo es. Os digo que muchas veces, cuando hice cuanto pude, entonces me miré para comprender mi enfermedad y la bondad de Dios, quien por una muy singular gracia me permitió corregir el vicio de la glotonería”. Se sospecha que su muerte se debió a un TCA.

Ahora, dejando estos prejuicios de lado, existen factores biológicos, psicológicos y socioculturales que aumentan el riesgo de desarrollar un TCA. Se debe de tomar en cuenta los siguientes como factores de riesgo: tener algún familiar directo con historial de TCA, iniciar una dieta restrictiva, ser perfeccionista, tener preocupaciones de la imagen corporal, tener historial de ansiedad, ser inflexible con rutinas, sufrir de bullying, migrar a una zona donde el patrón de belleza es más estricto, haber sido abusado sexualmente, aislarse socialmente, utilizar redes sociales, entre otros.

La salud mental es parte de la agenda de salud de nuestro país y del mundo pues se sabe que está asociada a un aumento de las comorbilidades, la discapacidad y la mortalidad. Sin embargo, no estamos prestándole suficiente importancia al caso de los TCA, consideradas trastornos mentales que continúan en aumento. Es importante que busquemos cambios tanto a nivel de políticas de salud como de la sociedad. Para eso, primero hay que crear conciencia. ¿Se podría desarrollar una campaña parecida a la del Reino Unido? ¿Qué necesitaríamos para crear conciencia en los peruanos?



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