La punta del iceberg: discordias hasta en la mazamorra - por Oscar Alberto Balladares | Enterarse

La punta del iceberg: discordias hasta en la mazamorra - por Oscar Alberto Balladares

2020/06/26 16:00

Por: Alberto Balladares

Columnista

Imagen del artista gráfico Cherman Quino. Cortesía de Cherman Quino

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Innegablemente en el Perú hay racismo. Aún hoy, no es raro que se den casos de discriminación en diversos establecimientos públicos y privados. Un típico ejemplo es el de algunas discotecas exclusivas, en donde la entrada “es con lista” dependiendo del ojo del encargado de seguridad. Si uno pone en Youtube o Google “racismo, insultos, Perú”, saldrán muchos casos indignantes, pero se trata solamente de los casos que se hicieron mediáticos, lo cual es preocupante. La discriminación entre peruanos en función de las características étnicas, es un problema latente que afecta directamente nuestra identidad como país diverso y principalmente mestizo.

También está el tema de los estereotipos negativos. Y aquí algunos: “Que el serrano es borracho”, “que el negro es ladrón”, “que el cholo no tiene educación”, “que el indio es traidor”, “que el blanco es racista y pituco”, “que el chino se come cualquier cosa”, “que el charapa es lujurioso”, “que el veneco ha venido a robar”. A estos, podemos agregar: “que el judío es tacaño”, “que el gringo es cojudo”, “que el árabe es terrorista”, “que el gitano roba niños”, “que el peluquero es maricón”, “que el cura es pedófilo”, “que las rubias son huecas”, etc.

Ahora bien, ¿todos los estereotipos son denigrantes e insultantes? Pues no. Decir que “los japoneses son disciplinados” o que “los suizos son ordenados”, no es lo mismo que decir “que los negros son delincuentes” o “que el serrano es flojo”. Hay que distinguir. Así como hay discriminación positiva, creo que puede haber estereotipos positivos, ¿o no? Se tiene que luchar contra los estereotipos negativos y acabar con ellos, pero también se debe tomar los estereotipos positivos como lo que son: meras generalizaciones, esto es, razonamientos falaces que no están al mismo nivel que los actos de segregación y marginación que ocasionan los estereotipos negativos (que también son generalizaciones equivocadas). Y aquí vamos con el tema de la Mazamorra Negrita.

En el Perú existe la idea de que la mujer negra cocina y que, además, cocina muy bien. ¿Esto es insultante? ¡Obviamente que sí!, pero solamente para quienes vienen insertando nuevos marcos teóricos en una sociedad aún inconsciente de ello, pero a la que esto ya le comienza a apestar. Para estos indignados, que están organizados y tienen bastante actividad en las redes sociales, el símbolo de Mazamorra Negrita afecta triplemente su puritanismo: es mujer, está en una cocina, y además es negra. Para ellos, la mujer de la imagen es una “víctima de la discriminación interseccional”, absolutamente incompatible con el ideal de “mujer empoderada” que el feminismo hegemónico busca implantar en la sociedad. A los que no vemos la imagen de esta mazamorra como algo malo, “nos falta deconstruirnos”, “inconscientemente somos racistas”.

La imagen de Mazamorra Negrita no es un problema real. Se trata del discurso que van insertando quienes intentan monopolizar la lucha contra la discriminación, tachando de “inconsciente”, “privilegiado” y hasta de “racista” a todo el que no comulgue con ellos. Si no piensas como ellos, “eres racista”. Problemas como el no contratar a alguien por sus rasgos étnicos, insultarlo en la calle de forma racista, no dejarlo ingresar a un local, son verdaderos; querer cambiar el logo de una marca de mazamorra es parte de una nueva narrativa que encuentra víctimas hasta en… los sobres de mazamorra. ¿El símbolo de Mazamorra Negrita mantiene y refuerza prácticas racistas? ¿Cambiar el símbolo va a acabar con la discriminación? Humildemente, pienso que no.

Decir “negro”, “negrito”, “zambo”, no me parece racista. Racista me parece considerar que “negro” es un insulto o algo negativo. Abajo: Los recordados Caitro Soto, Pepe Vasquez y Lucila Campos cantando “Gallo Negro”: “♩negro, negro, negro, fútbol que salió del pueblo para llegaaar a la cima (...)♫”

Victoria Santa Cruz: fragmento de “Me gritaron negra
“(...) Y voy a reírme de aquellos,
que por evitar –según ellos–
que por evitarnos algún sinsabor
Llaman a los negros gente de color
¡Y de qué color!
Negro
¡Y qué lindo suena!
Negro
¡Y qué ritmo tiene! (...)”

Algunos de los que están a favor de cambiar el logo sostienen que hay que quitarlo porque la mujer de la imagen “es una esclava”. A mí me parece bastante prejuicioso pensar que toda mujer negra con una pañoleta en la cabeza en una cocina sea una esclava. ¿Toda cocinera negra con una pañoleta es o simboliza una esclava? La esclavitud, práctica infame que en nuestro país recién se terminó de abolir en 1854, innegablemente relegó a muchas mujeres negras a la cocina. Pero de ahí a pensar que al día de hoy toda imagen de una mujer negra en una cocina es la de “una esclava” me parece, como mínimo, aventurado. Lo que no me parece aventurado, ni ofensivo, ni que refuerce estereotipos negativos, es el tener presente que en el Perú existe toda una tradición con la comida negra de la que debemos estar bastante orgullosos, y que incluso debemos reivindicar.

Recordada cocinera y empresaria Teresa Izquierdo, fundadora de “El rincón que no conoces”.

Como lo digo líneas atrás, hay estereotipos positivos y estereotipos negativos. ¿Qué ves en la imagen? ¿Una esclava? ¿O una mujer, trabajadora, que quizá mantiene a su familia, y que es parte de lo mejor de nuestra tradición culinaria? Yo veo lo segundo. Y ver lo segundo no implica creer que “todas la negras cocinan”, o que necesariamente “cocinan bien”.

A pesar de que en el Censo del 2017, tan sólo un 3.6% (828 mil 841) de la población peruana (de más de 31 millones) se autoidentificó como afrodescendiente, es increíble el gran aporte de este pequeño porcentaje de la población a nuestra cultura, nuestra música, el deporte y lo culinario.

Mauro Mina, el mejor boxeador de la historia del Perú. Chabuca Granda le dedicó el tema “Puño de oro”.

Foto: El Peruano

En nuestros equipos nacionales de voley y de fútbol los afrodescendientes destacan, componiendo casi la mitad, o más, del seleccionado. Esta representación es desproporcionada si se tiene en cuenta que son un pequeño porcentaje de la población del Perú. ¿La imagen del negro deportista ocasiona que se maltrate a los afrodescendientes? ¿Deportistas como Luis Advíncula o la "foquita" Farfán no son casi héroes en nuestro país?

Luis Advíncula y Jefferson Farfán, dos de los más queridos miembros de la selección, felices, conversando ajenos al discurso políticamente correcto que viene implantándose en su nombre.

En la comida, está la carapulcra, la patita con maní, el tacu tacu, ¡los anticuchos!, el turrón de doña Pepa, y mil cosas más. ¿Teresa Izquierdo y don Pedrito reforzaban estereotipos negativos? En la música, tenemos el festejo, el alcatraz, nuestro cajón peruano, la quijada de burro, las voces del "zambo" Cavero, Pepe Vásquez, Susana Baca, Lucila Campos y tantos otros. Y también en la cultura, personajes como el pintor José Gil de Castro, el costumbrista Pancho Fierro, el decimista Nicomedes Santa Cruz, y académicos actuales, como Jaime Baylon y Maribel Arrelucea.

¿La creencia de que los negros son buenos músicos, buenos deportistas y que bailan bien hace que se les margine y se les maltrate? Yo creo que no. Pienso que se trata de generalizaciones, y por tanto de percepciones equivocadas. Pero al mismo tiempo, no creo que ello sea el origen de actitudes ofensivas y racistas. Y digo actitudes racistas en el sentido de un verdadero racismo, esto es, de sentimientos de rechazo hacia personas de otra “raza”, en base a prejuicios o doctrinas pseudocientíficas desechadas hace mucho. A la gente se le margina y segrega por estereotipos negativos, no por estereotipos positivos, al margen de que todos los estereotipos sean conclusiones equivocadas, por el hecho de ser obtenidas en base a generalizaciones.

Lo que “escandaliza” o molesta a muchos del caso de Mazamorra Negrita no es que se quite la imagen. El problema está en el discurso políticamente correcto y de ingeniería social que está detrás, y del que hablé en mi columna anterior. Veamos, una cosa es decir verdades como, por ejemplo, que en el Perú hay racismo y que tenemos preocupantes índices de violencia sexual. Otra, muy distinta, es manifestar “que el Perú es racista” y que “Perú, país de violadores”, esas también son generalizaciones, ¿o no?. Considero que la decisión de Alicorp corresponde a esta segunda narrativa, esto es, a un discurso que ocasiona discordias hasta en la mazamorra. Esta narrativa, que ya viene alienando a muchos, pero que a la vez creo que empieza a cansar a la mayoría de peruanos, lamentablemente es tan solo la punta del iceberg de lo que se viene. Gradualmente, veremos aparecer más casos como este. Ante ello, considero que lo mejor es no seguir la corriente ni callar.

Hermosa TRADICIÓN: “Hatajo (o Atajo) de Negritos”, tal es su nombre. Danza declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. ¿También tenemos que cambiarle el nombre?

Por: Alberto Balladares

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