¿Qué implica tener un trastorno bipolar?

por 11 Mar, 2022

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Imagen: Pixabay

La mayoría de nosotros nos sentimos deprimidos de vez en cuando y, en otras ocasiones, tan alegres que es difícil contenernos. Usualmente, estos cambios de ánimo son normales, pero existen personas con cambios tan drásticos y prolongados que afectan su funcionalidad en la vida. A esta condición se le conoce como trastorno bipolar. El trastorno bipolar no es tan simple como estar triste un día y feliz el siguiente ¿Qué implica realmente tener un trastorno bipolar? ¿Qué tan grave es y cómo afecta la vida de la persona? A continuación te lo contamos.

Resumen
  • La bipolaridad es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por episodios de depresión y manía.
  • Un episodio maníaco se caracteriza por sentimientos eufóricos e irritables y, por el contrario, un episodio depresivo involucra sentimientos de tristeza extrema.
  • Existe el trastorno bipolar I (predomina la manía), II (predomina la depresión) y una forma más leve de los síntomas llamada trastorno ciclotímico.
  • Las personas con bipolaridad presentan humor neutro entre episodios, es decir, un humor relativamente tranquilo.
  • Pueden llegar a ser muy creativas y productivas en episodios de manía, pero a estas subidas siempre le siguen bajones de episodios depresivos.
  • Con un tratamiento adecuado de psicoterapia y medicamentos pueden mejorar los síntomas.
¿Qué es el trastorno bipolar?

La bipolaridad es un trastorno del estado de ánimo o humor (antes denominados trastornos afectivos). Estos trastornos se caracterizan principalmente por implicar variaciones extremas en el estado de ánimo (positivas o negativas). Las alteraciones emocionales son mucho más graves de lo habitual durante períodos de tiempo mucho más prolongados y son lo suficientemente intensas, persistentes y extremas como para provocar graves problemas en el día a día.

Además, estas alteraciones en el estado emocional de una persona no coinciden necesariamente con las circunstancias en las que se encuentra. Por ejemplo, imaginemos a una persona a la que le va muy bien en la vida, el trabajo y sus relaciones personales, pero que, aun así, se siente muy deprimida. A este tipo de incoherencias entre las circunstancias y el humor se les llama trastornos del estado de ánimo.

Los dos estados de ánimo principales en los trastornos afectivos son la manía, caracterizada por sentimientos irreales de alegría y euforia, y la depresión, que involucra sentimientos de extrema tristeza y abatimiento. Así lo explican los psicólogos James Butcher (Universidad de Minnesota), Jill Hooley (Universidad de Harvard), Matthew Nock (Universidad de Harvard) y Susan Mineka (Universidad de Northwestern) en su libro «Abnormal psychology”.

Los trastornos bipolares se caracterizan por tener ambos episodios: depresivos y maníacos. Por el contrario, los trastornos depresivos unipolares como el trastorno depresivo mayor (TDM, por sus siglas o conocido coloquialmente como depresión) solo cuenta con episodios depresivos. Si quieres saber más sobre la depresión, en otro informe explicamos sus características. A continuación, explicaremos las de la bipolaridad.

ENTÉRATE DE MÁS: ¿Qué es la depresión y qué efectos genera?

Características y síntomas

Empecemos por entender que las personas sin trastorno bipolar también experimentan fluctuaciones del estado de ánimo. Usualmente, estos cambios de humor tienen motivos y suelen durar minutos u horas. En contraste, en las personas con bipolaridad pueden durar varios días o semanas y ser extremos.

El trastorno bipolar es definido por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA, por sus siglas en inglés) como un trastorno mental que provoca cambios en el estado de ánimo, la energía y la capacidad de funcionamiento de una persona. La persona experimenta cambios emocionales intensos, pero también suele tener periodos de humor neutro entre episodios. El humor neutro no significa volver a una total normalidad, pero sí encontrarse en un estado menos explosivo, de relativa tranquilidad.

La característica distintiva del trastorno bipolar es, como indica su nombre, la presencia de dos tipos de episodios. Por un lado, los episodios maníacos (o su forma más leve: los hipomaníacos) y, por otro, los episodios de depresión, que usualmente siguen a los maníacos.

Durante los episodios maníacos o hipomaníacos, los síntomas son esencialmente los opuestos a los experimentados durante un episodio depresivo.

Un episodio maníaco es un período, de al menos una semana, en el que una persona está extremadamente animada, eufórica o irritable. Según la APA, la persona se siente así la mayor parte del día durante la mayoría de los días. Además, posee más energía de lo habitual y experimenta al menos tres de los siguientes cambios de comportamiento:

  • Disminución de la necesidad de dormir (sentirse con energía a pesar de dormir mucho menos de lo habitual)
  • Hablar mucho o más rápido
  • Acelerados e incontrolables pensamientos e ideas que cambian rápidamente al hablar
  • Distracción
  • Mayor actividad (inquietud, trabajar en varios proyectos a la vez)
  • Mayor comportamiento de riesgo (conducción imprudente, gastos excesivos)

A menudo, esta alegría extrema e irreal es interrumpida por una intensa irritabilidad o incluso violencia, particularmente cuando otros se niegan a seguir los deseos y planes de la persona maníaca. Debido a la posibilidad de conductas riesgosas, la persona podría requerir atención hospitalaria para mantenerse a salvo. Algunas personas también experimentan pensamientos desorganizados, creencias falsas y / o alucinaciones.

Cuando estos periodos son menos severos o más cortos, generalmente se les conoce como hipomanía. Cabe resaltar que estos comportamientos más leves no conducen a problemas notorios en el funcionamiento diario, en el trabajo, la escuela o actividades sociales.

En contraposición a los episodios maníacos, un episodio depresivo mayor es un periodo, de al menos dos semanas en el que una persona se siente triste, abatida y tiene al menos cinco de los siguientes síntomas:

  • Intensa tristeza o desesperanza
  • Pérdida de interés en actividades que la persona alguna vez disfrutó
  • Sentimientos de inutilidad o culpa
  • Fatiga
  • Aumento o disminución del sueño
  • Aumento o disminución del apetito
  • Un habla o movimiento más lento
  • Dificultad para concentrarse
  • Pensamientos frecuentes de muerte o suicidio

Existen tres tipos de bipolaridad: bipolaridad tipo I, tipo II y el trastorno ciclotímico (una forma más leve de cambios de humor). Los tres implican cambios claros en el estado de ánimo, la energía y los niveles de actividad, pero en distintas formas. A continuación explicaremos sus diferencias.

¿Cuáles son los tipos de la bipolaridad?

Los ciclos recurrentes de manía y depresión (anteriormente tratada como melancolía) se reconocieron en el siglo VI; sin embargo, no fue hasta 1899 que Emil Kraepelin introdujo el término locura maníaco-depresiva y definió la enfermedad que hoy llamamos trastorno bipolar.

Veamos primero al trastorno bipolar I, que se distingue del trastorno depresivo mayor por la presencia de episodios maníacos. Las personas con este trastorno experimentan un aumento extremo de energía y pueden sentirse en la cima del mundo e incluso llegar a pensar que son invencibles. También, experimentan episodios depresivos y, aunque suene extraño, también son posibles los episodios de depresión con características mixtas (tener síntomas depresivos y maníacos al mismo tiempo).

Caso de bipolaridad ICaso de bipolaridas II
Tomás es un estudiante de 25 años que quiere ser poeta, rapero y músico. Acaba de ser ingresado en un hospital psiquiátrico tras un aparente episodio maníaco. Ha tenido una vida bastante estable, toma clases en la universidad, trabaja en una cafetería y vive con su novia, Elsa. Sin embargo, su comportamiento se ha vuelto cada vez más errático últimamente. Específicamente, su novia informa que Tomás parecía estar «realmente acelerado» el mes pasado, hablando más rápido de lo normal y expresando algunas ideas bastante grandiosas (por ejemplo, «Voy a comenzar y terminar un doctorado en poesía este año”, “tendré una reunión con Kanye West para discutir música con él” y “ ¡Soy Tupac reencarnado!”).   Las cosas han empeorado mucho en las últimas dos semanas, durante las cuales Tomás solo durmió una o dos horas por noche y pasó el resto de su tiempo haciendo música y comprando artículos caros en línea (ha llegado al máximo de sus tarjetas de crédito comprando varias guitarras, tocadiscos, un refrigerador nuevo y un viaje de cinco estrellas a París). Desde que Elsa lo conoció, Tomás ha tenido periodos de depresión bastante severos durante los cuales se vuelve extremadamente triste, deja de tocar o de hacer música, duerme la mayor parte del día y apenas sale de casa. Sin embargo, ella nunca lo había visto tan acelerado y fuera de control y se ha convertido en una persona completamente diferente en las últimas semanas. Tomás fue diagnosticado con trastorno bipolar I.Maria es una bibliotecaria casada de 43 años. Ha acudido a una clínica de salud mental porque describe haber estado deprimida durante un mes desde que comenzó un nuevo trabajo. Le preocupa que su nuevo jefe y sus colegas piensen que su trabajo es deficiente y lento y que ella no es amigable. No tenía energía ni entusiasmo en casa. En lugar de jugar con sus hijos o hablar con su esposo, ve televisión durante horas, come en exceso y duerme muchas horas. Aumentó 4 kilos en solo tres semanas, lo que la hizo sentir aún peor consigo misma. Lloró muchas veces durante la semana, lo que informó como una señal de que «la depresión había vuelto». También pensaba a menudo en la muerte, pero nunca había intentado suicidarse.   Su primer episdo depresivo ocurrio en la adolescencia y durante su vida adulta ha tenido al menos cinco períodos de depresión que involucraron un estado de ánimo deprimido, falta de energía, sentimientos profundos de culpa, pérdida de interés en el sexo y algunos pensamientos de que la vida no valía la pena. Por otro lado, Maria recuerda periodos de «demasiada» energía, irritabilidad y pensamientos acelerados. Estos episodios de exceso de energía pueden durar horas, días o un par de semanas. El esposo de Maria recuerda momentos donde ella parecía emocionada, feliz y segura de sí misma, «como una persona diferente». Hablaba rápido, estaba llena de energía y buen humor, hacía todas las tareas diarias y comenzaba (y a menudo terminaba) nuevos proyectos. Necesitaba dormir poco y todavía estaba despierta al día siguiente. Maria fue diagnosticada con trastorno bipolar II y tenía un episodio depresivo actual. La información de su esposo sobre sus momentos de hipomanía ayudó a hacer el diagnóstico.

Por el contrario, el trastorno bipolar II está definido por un patrón de episodios depresivos y episodios hipomaníacos. En otras palabras, episodios de manía más leves que los presentados en el trastorno bipolar. En general, se considera que el trastorno bipolar II es una forma más leve que el tipo I.

Por último, algunas personas experimentan cambios de humor cíclicos más fuertes de lo normal, pero menos severos que los observados en el trastorno bipolar I o II. El trastorno ciclotímico es una versión menos grave del trastorno bipolar porque carece de los cambios extremos de humor y comportamiento, las características psicóticas y el deterioro marcado por conductas peligrosas que se observa en el trastorno bipolar.

La bipolaridad y la creatividad

Es importante mencionar que las personas con bipolaridad suelen volver a un funcionamiento habitual entre episodios. Incluso se ha observado que cuando las personas reciben tratamientos efectivos son muy creativas, sensibles y lúcidas. Por ejemplo, según Butcher y coautores, la productividad de algunos artistas y escritores famosos, como Virginia Wolf, aumentaba drásticamente durante las fases maníacas de su enfermedad.

De hecho, las personas con trastorno bipolar II a menudo buscan tratamiento solo como resultado de su primer episodio depresivo, ya que los episodios hipomaníacos usualmente se sienten placenteros e incluso pueden aumentar el rendimiento en el trabajo o la escuela.

Sin embargo, este exceso de energía causa que muchas personas no busquen tratamiento, ya sea por temor a perder ese dinamismo o su creatividad. Por ejemplo, en el libro de sus memorias llamado “Una mente inquieta», Kay Redfield Jamison, psicóloga y persona diagnosticada con bipolaridad, cuenta que entre esos extremos de manía y depresión se vive una vida muy rica en imaginación.

Lamentablemente, las sensaciones de euforia y los ciclos de mayor productividad siempre vendrán seguidos de un bajón emocional con depresión, agotamiento e incluso con problemas económicos, legales, de salud o de relaciones a consecuencia de las sensaciones eufóricas experimentadas. En conclusión, todo lo que sube tiene que bajar, y si sube muy alto bajará muy abajo también.

¿Qué causa la bipolaridad?

La enfermedad generalmente comienza durante la adolescencia y afecta aproximadamente al 1% de la población adulta. Las causas biológicas son las dominantes en la aparición del trastorno, ya que la bipolaridad se presenta frecuentemente en familias. En particular, los factores que tienen más influencia son los genéticos, los desbalances neuroquímicos y hormonales y las alteraciones en los ritmos biológicos como los patrones del sueño.

¿Que tiene que ver el sueño con un trastorno mental? Recientemente, algunos investigadores han propuesto que una falla del reloj interno del cuerpo (ritmo circadiano) para mantenernos sincronizados con el día y la noche es la verdadera causa del trastorno bipolar. De hecho, los cambios de ritmos normales a períodos maníacos ocurren comúnmente con los cambios estacionales de otoño y primavera, cuando la duración del día (y el periodo de exposición a la luz) varía más rápidamente.

Ahora, si bien tener una predisposición biológica es una de las condiciones para tener esta enfermedad, esto no significa que necesariamente tenga que aparecer en esa persona. En su desarrollo pueden estar implicados también factores psicológicos. En particular, se han identificado como factores causales psicológicos los eventos estresantes de la vida, un escaso apoyo social y ciertos rasgos de personalidad.

Así, los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar bipolaridad o actuar como desencadenante del primer episodio incluyen:

  • Tener un pariente de primer grado, como un padre o un hermano, con trastorno bipolar.
  • Periodos de mucho estrés, como la muerte de un ser querido u otro evento traumático.
  • Abuso de drogas o alcohol.
Tratamiento

Debido a que el trastorno bipolar es una enfermedad crónica en la que los episodios del estado de ánimo suelen repetirse, se recomienda un tratamiento preventivo continuo. Además, este tiene que ser individualizado. Las personas con trastorno bipolar probablemente deban probar diferentes medicamentos antes de encontrar el que funcione mejor para ellos. Los medicamentos más utilizados son los estabilizadores del estado de ánimo y los antidepresivos.

Lo importante es que los síntomas del trastorno bipolar mejoran con el tratamiento. La medicación es la clave y junto con psicoterapia, el paciente puede aprender sobre su enfermedad y comprometerse con los medicamentos para prevenir futuros episodios.

Dado que el trastorno bipolar puede causar serios trastornos en la vida diaria de una persona y crear una situación familiar estresante, los miembros de la familia también pueden beneficiarse de los recursos profesionales, en particular, de grupos de apoyo y defensa de la salud mental. A partir de estos recursos, las familias pueden aprender estrategias para afrontar la situación, participar activamente en el tratamiento y ellos también obtener apoyo.

Equipo de Investigación

Área de investigación de Enterarse.com

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