¿Cómo funciona la memoria?

por 2 Abr, 2025

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La siguiente experiencia es bastante común: estudiamos para un examen y pocos días después no nos acordamos nada de lo que aprendimos en nuestro estudio. Lo peor es que esto sucede incluso cuando sacamos una buena calificación. Pero ¿por qué sucede esto? Para obtener una respuesta, debemos entender cómo funciona nuestra memoria. 

No cabe duda de que el cerebro humano es uno de los misterios más grandes de la naturaleza. Aún hoy, con todos los avances de la ciencia moderna, no entendemos a cabalidad cómo funciona, y, por lo tanto, tampoco cómo funciona la memoria. A pesar de esto, hoy tenemos pistas importantes sobre este misterio. Veamos qué nos dice la ciencia. 

Empecemos por analizar algunos casos en los que usamos nuestra memoria o nuestra capacidad para recordar cosas. Veamos primero el caso de los exámenes. Cuando estudiamos para nuestros exámenes comúnmente tenemos que memorizar cosas como fórmulas matemáticas, definiciones, fechas y nombres. Lo más característico de estas situaciones es que después de nuestros exámenes olvidamos rápidamente lo que aprendimos. 

Por otro lado, también están las situaciones en las que aprendemos alguna clase de habilidad, como cuando aprendemos a montar bicicleta, jugar un videojuego o manejar un auto. Aunque no parezca, estas situaciones también implican el uso de nuestra memoria. Por ejemplo, en un videojuego, debemos recordar qué botón hace que nuestro personaje salte o se cubra de ciertos ataques. Cuando conducimos, debemos recordar que para hacer un cambio, primero es necesario pisar el embrague. Asimismo, debemos estar familiarizados con ciertas características de nuestro propio auto. 

Lo que diferencia a estas situaciones del aprendizaje que tenemos cuando estudiamos para un examen es que usualmente estas cosas no se nos olvidan rápidamente. Tal vez perdamos un poco de práctica si no usamos nuestra habilidad a menudo, pero por lo general esta no se pierde completamente, como sí hemos perdido todas las fechas y las fórmulas que estudiamos para nuestros exámenes de historia y matemáticas. Sin embargo, aunque no lo creas, esta diferencia nos dice mucho sobre cómo funciona nuestro cerebro. Y, en realidad, ambos procesos son similares. Pero ¿por qué nos es más fácil recordar nuestras habilidades como el conducir, que las fechas y fórmulas? Veamos.

Lo primero que debemos entender es qué son las memorias. El cerebro humano está lleno de miles de millones células llamadas neuronas. Las neuronas tienen diferentes funciones como controlar los movimientos de nuestro cuerpo o interpretar la información que envían nuestros sentidos. Una de estas funciones es también la de almacenar información. Pero ¿cómo lo hacen?

Cuando aprendemos algo, como el nombre de una persona, o la fecha de un acontecimiento, nuestro cerebro forma nuevas conexiones entre neuronas. A estas conexiones, los científicos las llaman sinapsis y nuestro cerebro tiene millones de estas. Así, nuestras memorias no son más que información codificada en circuitos de neuronas que se comunican unas con otras. 

Sin embargo, este proceso no es tan simple. Para empezar, hoy en día estamos casi seguros de que nuestro cerebro tiene varios tipos de memoria. No obstante, para un primer acercamiento al tema, podemos referirnos a dos de estas. De hecho, es probable que hayas escuchado sobre ellas. El primero es la memoria de largo plazo y el segundo, la memoria de trabajo. Esta última solía ser llamada memoria de corto plazo; sin embargo, la psicología cognitiva de hoy opta por este otro término, ya que va más acorde a su función. Pero ¿cuál es esta función? 

La memoria de trabajo se refiere a nuestra capacidad para mantener información que estamos procesando activamente, como cuando tratamos de recordar un número de teléfono o cuando tratamos de recordar lo que una persona nos está dictando. Por otro lado, la memoria de largo plazo se refiere a nuestra capacidad de almacenar información en nuestro cerebro para un uso posterior, como tu dirección o el recuerdo de un episodio específico de tu infancia. Ambas son cosas que puedes recordar, pero en las que no piensas todo el tiempo. 

Ahora, tal vez pienses que esto es lo que diferencia al recuerdo de las fechas para un examen de historia del aprender a montar bicicleta. En el primer caso, la información se almacena en la memoria de trabajo, mientras que en el segundo en la de largo plazo. De hecho, esto es algo que muchas personas repiten para explicar por qué el conocimiento sobre un examen se olvida rápidamente. Sin embargo, esto no es así. En realidad, ambas cosas son guardadas en nuestra memoria de largo plazo. ¿Qué es entonces lo que sucede? Veamos. 

La información que la memoria de trabajo almacena solo dura alrededor de 15 a 20 segundos. Esta es la razón por la que olvidas muy rápidamente un número de teléfono que recién conoces. Asimismo, se estima que el cerebro puede almacenar solo alrededor de 7 unidades de información en la memoria de trabajo, dependiendo del tipo de información. Estas «unidades» pueden ser dígitos, letras, palabras u otros tipos de pensamientos, como imágenes o sabores de helado. 

Si bien aún no tenemos seguridad sobre cómo funciona esta memoria, Eric Kandel, neurocientífico ganador del premio Nobel en Fisiología o Medicina, mostró que la memoria de corto plazo solo implica cambios rápidos y simples de los químicos en el cerebro, mientras que la memoria de largo plazo implica la creación de nuevas proteínas y la ampliación de las sinapsis en el cerebro. Pero ¿cómo sucede esto?

Pensemos por un momento en cómo aprendemos a montar bicicleta o cómo memorizamos una fórmula matemática. En el primer caso, antes de poder avanzar sin caernos, debemos realizar varios intentos, pensando bien en nuestros movimientos, tratando de controlar el manubrio del vehículo, mientras pedaleamos. Con el tiempo, podemos llegar a avanzar distancias más grandes sin caernos, hasta que finalmente logramos hacerlo de manera indefinida.

Algo similar ocurre cuando memorizamos una fórmula matemática. Primero la leemos y la repetimos unas cuantas veces en nuestra mente. Luego, tratamos de recordarla sin ver nuestro cuaderno o libro. Al inicio, a veces nos equivocamos o nos olvidamos de algunas partes de la fórmula, por lo que tenemos que revisarla nuevamente. Sin embargo, después de unos intentos, esta se graba en nuestra memoria de largo plazo.

Lo que nos muestran estos ejemplos es que, a pesar de ser tipos de saberes distintos, ambos implican un primer momento de concentración y repetición. Durante este primer momento, la información es almacenada en nuestra memoria de trabajo. Sin embargo, a medida que repetimos y practicamos lo que queremos aprender, esta empieza a ser codificada en nuestra memoria de largo plazo, lo que implica cambios físicos en el cerebro.

Pero ¿si ambos procesos son similares por qué nos acordamos más de ciertos tipos de aprendizaje que de otros? La respuesta es que no todo está codificado de la misma manera. Como mencionamos, existen diferentes tipos de memorias y estas son almacenadas mediante diferentes procesos y en diferentes zonas del cerebro. Así, hay distintos factores que influyen en nuestra capacidad para recordar cierta información. 

Por ejemplo, aquellas cosas que repetimos más veces son recordadas más fácilmente. Asimismo, cuando usamos la misma información en diferentes momentos dentro de un lapso de tiempo prolongado, esta también se vuelve más fácil de recordar. De hecho, algunos estudios, como este realizado por John Dunlosky, profesor emérito del Departamento de Psicología de la Universidad del Estado de Kent, muestran que estudiar un mismo tema en sesiones separadas trae mejores resultados que estudiar intensamente un solo día.

Otro factor que impacta en la creación de las memorias son las emociones. Las emociones, tanto positivas como negativas, afectan la forma en que la información es codificada en nuestro cerebro y qué tan fácil esta puede ser recordada por nosotros. Aquellos eventos conectados con emociones fuertes suelen ser más fácilmente recordados que otros emocionalmente neutrales. 

Un último factor interesante es el grado en que la nueva información está conectada con coocimiento previo. La conexión con saberes previos facilita el proceso de memorización, mientras que la falta de esta conexión dificulta recordarla información. Por ejemplo, recordar una serie de fechas arbitrarias en historia suele resultar complicado si estas no están contextualizadas o relacionadas con otros eventos significativos.

Estos factores explican por qué ciertos conocimientos permanecen más arraigados en nuestra memoria. Aquellos que utilizamos con frecuencia o que están vinculados a experiencias emocionalmente intensas tienden a quedar grabados más profundamente. En contraste, las fechas y fórmulas matemáticas que solo repetimos unas cuantas veces antes de una evaluación, y que rara vez aplicamos en situaciones cotidianas, tienden a olvidarse con rapidez, especialmente si carecen de conexiones significativas con información previa. De hecho, aunque no lo creas, la mayoría de nuestras memorias desaparecen rápidamente si no las usamos.

Pero ¿qué podemos hacer para recordar mejor lo que hemos aprendido? La ciencia ha encontrado diversas técnicas que permiten fortalecer nuestra memoria. Como ya sospecharás, la repetición es algo que podemos hacer para fortalecerla. Algo que también funciona es espaciar las sesiones de estudio. En lugar de aprender un tema una vez en un periodo corto, algo más efectivo es repetir el mismo tema en sesiones separadas por un lapso de tiempo. 

Una tercera técnica es el «chunking«. El chunking es un proceso por el cual pequeñas unidades de información pueden juntarse para crear una única unidad grande significativa. Por ejemplo, podemos agrupar la secuencia de números 2, 0, 2 y 3 en el número 2023, que es igual a una fecha reciente. Así, en lugar de recordar una cadena de 4 unidades sin mucho significado, solo tenemos que recordar una cosa significativa. 

Como estas, existen otras técnicas que nos pue

Equipo de Investigación

Área de investigación de Enterarse.com

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