Para entender cómo se elige al presidente de gobierno español es importante saber la diferencia entre los sistemas de gobierno presidencialistas y parlamentaristas. Estos son los dos sistemas principales bajo los cuales se rigen las democracias modernas. Así, por lo general, las democracias actuales son o presidencialistas, o parlamentarias, o tienen un sistema híbrido. Pero ¿de qué se tratan estos sistemas? Veamos.
Los países americanos como Estados Unidos, Perú, Chile o Colombia son principalmente presidencialistas. Estos son Estados en los que el presidente es a la vez cabeza del Estado y cabeza del gobierno. Que sea cabeza de Estado significa que es el líder del país y representa la unidad de este. Por otro lado, que sea cabeza del gobierno significa que su función es gobernar.
En los países presidencialistas, por lo general, el presidente es elegido por los ciudadanos y este, una vez elegido, forma un equipo de ministros que es responsable ante el parlamento. Así, por ejemplo, en Perú, los ciudadanos van a votar para elegir a su presidente. Una vez electo, este forma un gabinete al que el Congreso debe dar su voto de confianza. Sin embargo, en estos sistemas el presidente es independiente del Congreso.
Por otro lado, en los países parlamentaristas, la cabeza del Estado es diferente a la cabeza de gobierno. Este es el caso de España y del Reino Unido. En España, la cabeza del Estado es el rey. Este representa la unidad del Estado. Sin embargo, su función no es gobernar. Por lo general, en estos países la cabeza del Estado tiene un poder simbólico.
Ahora, en los países parlamentaristas, el Parlamento es el encargado de seleccionar a la cabeza de gobierno, ya sea un primer ministro, como en el Reino Unido, o un presidente, como en España. Así, el poder del presidente depende del parlamento y estos pueden retirarle su confianza y removerlo del cargo.
Siendo España un país parlamentarista, la elección del presidente de gobierno depende del Parlamento. No son los ciudadanos quienes lo eligen, sino sus representantes. Pero ¿cómo sucede esto?
En las elecciones generales de España, los ciudadanos votan por sus representantes en las Cortes Generales. Las Cortes Generales es el nombre oficial que recibe el Parlamento español, que está compuesto por dos cámaras: el Congreso de los diputados y el Senado. Ambos son aparatos legislativos, cada uno con funciones diferentes. De estos dos, el más importante para la elección del presidente es el Congreso de los diputados, ya que estos son quienes lo eligen. Veamos este proceso en más detalle.
La Ley Orgánica de Régimen Electoral General o LOREG establece que el número de diputados en el congreso es 350. Para elegirlos, el país está dividido en circunscripciones electorales provinciales. En la imagen de abajo puedes ver las circunscripciones del 2023.

A cada provincia le corresponden como mínimo dos escaños, excepto unas pocas a las que solo les corresponde uno. Hasta aquí tenemos 102 escaños. Los 248 restantes se reparten de manera proporcional a la población. Por ejemplo, en total, a Madrid le corresponden 37 escaños y a Barcelona 32.
Durante las elecciones generales, los ciudadanos votan por las listas de su preferencia. En otras palabras, no pueden elegir a candidatos específicos, sino a listas presentadas por los partidos políticos.
Una vez que se cuentan los votos, los escaños son repartidos siguiendo la Ley de D’Hondt entre los diferentes partidos, siempre y cuando hayan obtenido más del 3% de los votos válidos en su circunscripción. Pero ¿qué es esta ley? En simple es un procedimiento por el cual se reparten los escaños a los partidos con mayor proporción de votos.
¿Y cómo es elegido el presidente? El presidente es elegido en la Sesión de Investidura. Una vez que se determina quiénes son los diputados, el rey de España consulta a los grupos políticos del congreso, quiénes son los candidatos para ser la cabeza de gobierno y en base a esta consulta propone un candidato a la presidencia. Este puede ser cualquier persona; no tiene que ser necesariamente un parlamentario.
Después, el Congreso celebra la Sesión de Investidura. En esta sesión el candidato expone su programa de gobierno y luego recibe preguntas de los diferentes grupos políticos. Tras esto, hay una votación en la que los diputados votan a favor, en contra o se abstienen con respecto a la elección del candidato. Si hay mayoría absoluta; es decir que hay 176 o más votos a favor, entonces el candidato es elegido presidente.
De lo contrario, hay una segunda sesión de exposición y preguntas. Tras ella, se vota nuevamente y si hay mayoría simple; es decir que hay más votos a favor que en contra, entonces el candidato se vuelve presidente.
¿Y qué pasa si nuevamente no ganan los votos a favor? En estos casos, hay un plazo de dos meses para que el Rey reciba propuestas y proponga un candidato. Si concluyen estos dos meses sin que se le otorgue la confianza a ningún candidato, entonces se disuelven las Cortes Generales y se convoca a elecciones nuevamente.
En síntesis, en las elecciones de España, los ciudadanos no eligen a un presidente, sino a representantes que a su vez decidirán quién será la cabeza de gobierno en conjunto con la mediación del rey. Así, son los diputados con la mediación del rey quiénes deciden quién será el presidente de gobierno español



