No hay duda de que la vista es uno de nuestros sentidos más importantes. De hecho, Aristóteles, en las primeras líneas de su metafísica, lo consideraba el más útil. Pero ¿alguna vez te has preguntado cómo funciona este sentido?
Una analogía útil para entender cómo funciona la vista es pensar en cómo funcionan las cámaras fotográficas digitales que tenemos en nuestros teléfonos.
Cuando apretamos el botón de una cámara fotográfica o de nuestros teléfonos, una abertura permite que la luz del exterior pase a través de un lente hacia la cámara. Esta luz es captada por unos detectores y la información recogida por estos es descompuesta en largas cadenas de 1 y 0 que nuestros dispositivos pueden leer y reproducir en pantalla como imágenes.
Así, para poder tomar una foto necesitamos 3 cosas: luz, un lente que capture la luz y un computador. Si no tenemos luz, cualquier imagen que capturemos se verá negra. Si no tenemos un buen lente, la imagen que tomemos probablemente saldrá desenfocada. Por último, si no tenemos una computadora que convierta la luz en información, tampoco podríamos apreciar ninguna imagen.
Algo similar se aplica a la vista. Para poder ver, necesitamos luz, lentes que capturen esta luz y un sistema que convierta la luz en imágenes. En el caso de la visión, nuestros ojos y cerebro trabajan en conjunto para detectar la luz y transformarla en imágenes.
Para entender cómo funciona nuestra visión, primero debemos conocer la estructura de nuestros ojos. Las partes más importantes para la visión son: la pupila, el iris, el cristalino o lente, la retina y el nervio óptico.

Al igual que con una cámara fotográfica, la luz es un elemento necesario para ver. Sin luz, no hay nada que nuestro ojo y nuestro cerebro detecten y no veremos nada.
Por el contrario, cuando hay luz, esta puede entrar por nuestra pupila. La pupila es la parte negra al centro de nuestros ojos y está rodeada por el iris. Este último es el responsable de que las personas tengan ojos de distintos colores, como ojos azules, verdes, marrones o negros.
El iris es una parte fundamental de nuestros ojos, ya que regula qué tanta luz entra por nuestra pupila. Así, el iris tiene una función similar a la del obturador de una cámara. En una cámara, el obturador es un dispositivo que permite que pase la luz por el lente una determinada cantidad de tiempo. Así, cuando hay poca luz, lo mejor es configurar el obturador para que deje pasar la luz por más tiempo al tomar una foto.
En el caso de nuestro iris, cuando hay poca luz, veremos que este se abre para que pase más luz haciendo que nuestra pupila se vea más grande. Por otro lado, cuando hay mucha luz, veremos cómo este se cierra, produciendo que la pupila se vea más pequeña.
Una vez que la luz entra por nuestra pupila, esta pasa a través del cristalino o lente. El cristalino es una estructura cuya función es enfocar la luz en la retina. Así, el cristalino funciona de manera similar a los lentes de una cámara, los cuales sirven para enfocar la luz de diferentes maneras dependiendo de su tamaño y forma.
Ahora, una vez que la luz pasa por el cristalino, esta llega a la retina. La retina es un tejido que se encuentra en la parte trasera de nuestro ojo y posee células fotorreceptoras; es decir células que pueden detectar la luz. Estas células pueden ser de dos tipos: conos y bastones.
La parte más sensible de la retina es una pequeña área llamada mácula y se caracteriza por tener una gran concentración de conos. Los conos son las células responsables de que podamos ver imágenes nítidas y a colores. Por otro lado, los bastones se encuentran fuera de la mácula y nos permiten ver en condiciones de poca luz, pero no registran los colores de las cosas y tampoco son capaces de generar imágenes nítidas.
Así, análogamente a una cámara que tiene sensores que captan la luz, nuestros ojos tienen células fotorreceptoras. Sin embargo, las coincidencias no terminan ahí. Como mencionamos, una vez que la cámara capta la luz, esta debe ser procesada y convertida en algo que puedan leer nuestros dispositivos electrónicos y lo mismo pasa con nuestros ojos.
Los conos y bastones convierten la luz en señales eléctricas que son llevadas al cerebro a través del nervio óptico y este es el encargado de procesar dichas señales y convertirlas en una imagen tal como lo haría un computador.
Como vemos, nuestros ojos son órganos complejos, pero asombrosos. Son capaces de producir detalladas imágenes a colores que nos brindan información importante sobre el mundo y las personas que nos rodean. Sin embargo, cuando alguna de sus partes falla, da pie a errores y enfermedades relacionadas con la vista, pero esto será tema de otro informe.



