¿Cómo funcionan los tipos de sangre?

por 13 Feb, 2025

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Hoy en día, cuando alguien sufre un accidente, o cuando alguien es operado, es usual que se le haga una transfusión de sangre. Este procedimiento, que hoy nos permite salvar muchas vidas, era antes desconocido y muchas fatalidades ocurrían por la pérdida de demasiada sangre.

De hecho, los primeros experimentos con transfusión de sangre empezaron en 1665 entre animales en Inglaterra, a cargo del médico Richard Lower. Más tarde en 1666, en Francia, Jean-Baptiste Denis, el médico del rey Luis XIV, empezó a experimentar con transfusiones entre corderos y humanos. Sin embargo, este fue encarcelado tras la muerte de una persona a causa de una reacción hemolítica, una condición peligrosa de la que hablaremos en breve. 

Después de este suceso, los experimentos de transfusiones fueron prohibidos, tanto en Francia como en Inglaterra, y poco se avanzó en este campo hasta 1818. En este año, el médico gíneco-obstetra, James Blundell, hizo la primera transfusión exitosa entre dos humanos: una paciente y su esposo.

A lo largo de su vida Blundell realizó 10 transfusiones, de las cuales 5 fueron exitosas. Sin embargo, en esa época aún no se sabía por qué en algunas ocasiones los pacientes reaccionaban mal a estos procedimientos. No fue hasta finales del siglo XIX e inicios del XX que empezamos a tener las primeras pistas. 

En 1875, el médico alemán, Leonard Landois, descubrió que al exponer glóbulos rojos de un animal al suero de la sangre de otro, estos se empezaban a agrupar y a veces realizaban un proceso que hoy llamamos hemólisis. Esta palabra viene de «hemo», que significa sangre y «lisis», que, en simple, se refiere a un proceso por el cual las células se deterioran y mueren.

Finalmente, en 1901, Karl Landsteiner, un biólogo americano, descubrió que dentro de la sangre había sustancias que inducían a las células rojas a agruparse y hacer hemólisis. Estas sustancias son los antígenos y los anticuerpos. Pero ¿qué son los antígenos y los anticuerpos? Veamos. 

Si bien muchas veces vemos la sangre como un líquido rojo uniforme, en realidad está compuesta por muchas cosas. Como explica el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, la sangre está hecha principalmente de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en un líquido llamado plasma. En este líquido también podemos encontrar anticuerpos. 

Los anticuerpos son proteínas especiales producidas por un tipo de glóbulo blanco llamado células B. Su función es adherirse a sustancias invasoras potencialmente dañinas para neutralizarlas. Esto puede ocurrir de diferentes maneras. 

Por ejemplo, al adherirse a una toxina, estos pueden cambiar la composición química de la toxina para que no nos haga daño. Otras veces pueden producir la lisis de células invasoras, como las bacterias. Y también pueden atraer a los glóbulos blancos para que peleen contra los invasores de nuestro organismo. Así, los anticuerpos tienen una función principal en nuestro sistema inmune. 

Pero ¿cómo saben los anticuerpos qué atacar? Lo saben gracias a los antígenos. Los antígenos son moléculas que pueden hacer reaccionar al sistema inmune. Podemos imaginarlo de la siguiente manera. 

Digamos que una bacteria que invade nuestro cuerpo. Alrededor de su superficie tiene ciertas moléculas con distintas formas. Ahora, estas formas pueden encajar en los receptores de nuestros anticuerpos o también de los glóbulos blancos. Cuando esto ocurre, nuestro sistema inmune se activa y empieza a atacar a los invasores. 

Así como las bacterias, los virus y las toxinas tienen antígenos, nuestros glóbulos rojos también los tienen. De hecho, estos pueden tener tres antígenos diferentes y su combinación nos da como resultado los 8 tipos de sangre que hoy conocemos. Veamos más en detalle esto. 

En 1901, Landsteiner descubrió que las personas podían tener uno de tres tipos diferente de sangre: A, B y O. Así, una persona con sangre tipo A tiene glóbulos rojos con antígenos A en su sangre. Una persona con sangre B los tiene con antígenos B. Y, una persona tipo O, no tiene ninguno de estos antígenos en las células de su sangre. Por último, un año después se descubrió un cuarto grupo: el AB, que tiene ambos antígenos.

Pero ¿por qué esto es importante? Porque si una persona recibe un tipo de sangre incompatible con la suya, entonces puede tener una reacción hemolítica. Esto significa que el sistema inmune de la persona, ataca a las células de la sangre que recibió. 

¿Por qué? Porque las personas con cierto tipo de sangre tienen anticuerpos que detectan a los antígenos de otros tipos de sangre. Por ejemplo, una persona con sangre tipo A tendrá anticuerpos que detectan el antígeno B. Al hacerlo, su sistema inmune se activa y empieza el ataque. Por ello, antes de realizar una transfusión es importante saber el tipo de sangre de la persona. 

Las personas con sangre tipo A pueden recibir sangre de otras personas tipo A y de personas con tipo O, ya que esta no tiene antígenos que puedan ser detectados. Lo mismo ocurre con las personas tipo B, solo pueden recibir sangre tipo B o sangre tipo O. ¿Y qué hay de la sangre tipo O y la sangre tipo AB?

Al tener ambos antígenos en sus glóbulos rojos, las personas AB pueden recibir sangre de personas tipo A, B, AB y O. Es decir que son receptores universales. Por otro lado, las personas con sangre tipo O, solo pueden recibir sangre tipo O, pero pueden donar a cualquiera. Esto las hace donantes universales. 

Ahora, como mencionamos anteriormente, son ocho los tipos de sangre y hasta ahora solo hemos hablado de cuatro. Esto es porque, adicionalmente a los antígenos A y B, las personas pueden tener otra clase de antígenos en la superficie de sus glóbulos rojos independientemente de los que hemos visto. 

Este antígeno es llamado RhD. Cuando una persona lo tiene se dice que su sangre es de tipo Rh positivo. Cuando no lo tiene, se dice que es Rh negativo. Así, una persona puede ser A positivo, A negativo, B positivo, B negativo y así sucesivamente con los cuatro tipos de sangre. 

Esto también es un factor importante a la hora de recibir una transfusión. ¿Por qué? Porque los anticuerpos de las personas con sangre Rh negativo se activarán al detectar este antígeno, lo que puede poner su vida en riesgo. Así, en general este grupo solo puede recibir sangre Rh negativo, mientras que las personas con un Rh positivo, sí pueden recibir sangre de donantes negativos y positivos. 

Dado que recibir sangre de un tipo diferente a la propia puede ser peligroso, es importante siempre saber cuál es nuestro tipo de sangre y de quién podemos recibir. Así, te dejamos un link, en la descripción del video, que resume cuáles son los tipos de sangre y de quién puede recibir donaciones. 

Cabe resaltar que además de los 8 tipos anteriormente descritos, se han descubierto otros más de 600 antígenos que pueden hacer reaccionar al sistema inmune. Sin embargo, estos son mucho más raros.

Equipo de Investigación

Área de investigación de Enterarse.com

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