No cabe duda de que el agua abunda en nuestro planeta. De hecho, esta cubre en un 71% la superficie de la Tierra. Así, podemos decir que nuestro mundo es principalmente un mundo acuático. Pero ¿por qué nuestro planeta tiene tanta agua mientras que otros no? A continuación, te lo contamos.
Para entender por qué nuestro planeta está lleno de agua, primero debemos entender tres cosas: cómo se formó el sistema solar, qué son los isótopos y qué es el viento solar. Vayamos por el primero.
En sus inicios, el sistema solar era una nube de polvo y gas. La gravedad hizo que poco a poco esta nube tome la forma de un disco giratorio y que se empiece a concentrar en el centro. Cuando hubo suficiente materia en el centro, se formó nuestra estrella, el Sol, mientras que los planetas se formaron en diferentes partes del disco.
En las partes más cercanas al centro se formaron planetas rocosos, como la Tierra y Venus. Por otro lado, en las partes más lejanas, se formaron planetas gaseosos, como Júpiter y Saturno. Esto se debió a que el viento solar empujó los elementos más livianos, como el hidrógeno, hacia las partes exteriores del disco.
Pero ¿qué es el viento solar? El viento solar es un flujo de partículas que nuestro Sol expulsa permanentemente. Este flujo de partículas, principalmente compuesto por protones y electrones, viaja por el espacio a más de un millón y medio de kilómetros por hora y es suficientemente fuerte para empujar a los elementos más livianos hacia las afueras del sistema solar. De hecho, se sospecha que esta es la razón por la que el planeta Marte perdió su atmósfera.
Finalmente, tenemos el último componente del rompecabezas: los isótopos. Todos los átomos están formados por tres tipos de partículas: los protones, los electrones y los neutrones. El número de protones que tiene un átomo determina de qué elemento es. Así, los átomos con un solo protón son átomos de hidrógeno; con dos protones, de helio; y con seis protones, de carbono.
Usualmente, los átomos, independientemente del elemento, tienen el mismo número de electrones que protones. Sin embargo, pueden tener diferente número de neutrones. Un átomo de hidrógeno puede tener cero, uno o dos neutrones en su núcleo. Todos ellos son átomos de hidrógeno, pero son variedades distintas de hidrógeno. A estas variedades se les llaman isótopos. Con estas tres piezas del rompecabezas, ya podemos explicar el origen del agua en nuestro planeta.
Lo primero que debemos explicar es por qué los otros planetas rocosos no tienen tanta agua como el nuestro. En esto nos ayuda el viento solar. Como probablemente sabes, las moléculas de agua están compuestas por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. El hidrógeno, es el elemento más liviano de la tabla periódica. Por esta razón, cuando nuestro sistema solar se formó, fue expulsado por el viento solar a regiones más exteriores. De hecho, se sospecha que Júpiter, tiene el océano más grande de nuestro sistema.
Esto, sin embargo, supone un problema. Si el hidrógeno fue expulsado de las zonas cercanas al Sol, por qué nuestro planeta está cubierto en un 71% por agua. ¿De dónde vino el hidrógeno de nuestra agua?
Si bien aún no sabemos la respuesta exacta, tenemos algunas hipótesis: los asteroides y los cometas. Como te hemos contado en otro video, los cometas son enormes cuerpos de hielo que orbitan alrededor del Sol. En otras palabras, son cuerpos formados por agua. Así, una posibilidad es que el agua de la Tierra haya sido traída por cometas que chocaron en algún momento con esta.
El problema con esta teoría es que estudios de la composición de los cometas han revelado que su composición química no es similar a la de la Tierra. ¿Pero cómo es posible esto? ¿No están hechos de agua? Pues sí, pero no toda el agua es igual.
¿Recuerdas los isótopos? Gracias a ellos sospechamos que el agua de la Tierra no proviene de los cometas. El agua puede estar formada por hidrógeno simple o por deuterio, un hidrógeno con un neutrón en su núcleo. A este tipo de agua se le llama agua pesada. El agua de la Tierra está compuesta principalmente por hidrógenos simples: aproximadamente solo uno de cada 6,400 átomos de hidrógeno en el agua es deuterio. En contraste, la evidencia que tenemos nos dice que la proporción de deuterio en el agua de los cometas es mayor.
La segunda opción del origen del agua son los asteroides, en especial de las condritas, un tipo de asteroide. Si bien los asteroides son rocas espaciales, estos pueden contener agua atrapada en su estructura química y algunas condritas presentan una composición de agua muy similar a la de la Tierra.
Así, cuando la Tierra se encontraba en sus primeros años, muchos de estos asteroides pudieron caer en su superficie. Como en esta época la superficie de la Tierra era un océano de magma, los asteroides fueron derretidos y así liberaron el agua contenida en ellos.
Entonces ¿vino el agua de los asteroides? Posiblemente, pero aún es muy temprano para asegurarlo. De hecho, es posible que este haya sido un proceso complejo y no solo hayan participado los asteroides. En otras palabras, es posible que el agua de la Tierra tenga diversas fuentes.
Por ejemplo, estudios recientes han revelado que el agua contenida en los cometas parece no ser tan distinta al agua de nuestro planeta. Asimismo, se ha descubierto que el viento solar puede modificar la estructura química de los átomos de hidrógeno, cambiando la composición química del agua.
Así, si bien tenemos algunas pistas, aún tenemos que seguir investigando hasta juntar todas las piezas del rompecabezas. Si te gustó este video y quieres saber más sobre el origen de este planeta, suscríbete a nuestro canal y dale click a la campanita.



