Probablemente alguna vez hemos escuchado que el café o la cafeína pueden tener algunos riesgos para la salud. Sin embargo, contrariamente a lo que se cree, estudios recientes afirman que un consumo moderado de café no solo podría ser saludable sino que nos ayudaría a protegernos de enfermedades como el cáncer o el parkinson.
Probablemente alguna vez hemos escuchado que el café o la cafeína pueden tener algunos riesgos para la salud. Sin embargo, contrariamente a lo que se cree, estudios recientes afirman que un consumo moderado de café no solo podría ser saludable sino que nos ayudaría a protegernos de enfermedades como el cáncer o el parkinson.
El café es una bebida elaborada a partir de las semillas tostadas y molidas de la planta de café. Según la Enciclopedia Britannica, el café es una de las tres bebidas más populares del mundo junto con el agua y el té. Su popularidad no solo se debe a su sabor, sino también al efecto estimulante producido por la cafeína, uno de sus componentes principales. Este compuesto orgánico es conocido por ser una sustancia que tiene marcados efectos fisiológicos en el cerebro y el sistema nervioso de los humanos.
Aparte de la cafeína, el café también es fuente de vitamina B2 (riboflavina) y magnesio y de otros químicos como los polifenoles, compuestos que pueden actuar como antioxidantes. Estos últimos son capaces de neutralizar a los radicales libres, sustancias que genera nuestro organismo que son causantes de enfermedades como el cáncer y el envejecimiento. Por último, también tienen diterpenos que son compuestos con propiedades antiinflamatorios y anti cancerígenas. Pero ¿qué nos dicen los estudios?
Un consumo moderado de café equivale a tres o cuatro pequeñas tazas diarias, es decir, alrededor de unos 400 mililitros. Según un estudio del 2017 publicado por la revista Annual Review of Nutrition se encontró que está cantidad está relacionada con la reducción del riesgo de padecer diabetes tipo 2, enfermedad de Parkinson, enfermedad cardiovascular, reducir el riesgo de algunos cánceres y aumentar la longevidad.
¿A qué se debe esto? En el caso de la diabetes de tipo 2, por ejemplo, los posibles componentes que reducen el riesgo son los antioxidantes y antiinflamatorios que mencionamos al inicio. Aunque también se cree que el café tiene la capacidad de preservar la función de las células beta en el páncreas, que son responsables de producir insulina para regular los niveles de azúcar en la sangre.
En el caso de la enfermedad de Parkinson, según una revisión de 13 estudios publicada por la revista Nutrients, las personas que consumían bebidas con cafeína (incluyendo el café) regularmente tenían un riesgo significativamente menor de desarrollar la enfermedad e incluso, con en el tiempo, la cafeína también ralentizó la progresión del Parkinson. Esto tal vez se deba a un grupo de compuestos encontrados en el café llamados fenilindanos, que parecen tener un efecto preventivo en el desarrollo del Alzheimer y el Parkinson.
Con respecto a su impacto al sistema circulatorio, existen varios metaanálisis que encontraron que beber alrededor de tres tazas de café por día estaba relacionado con un 15% menos de riesgo de enfermedad cardíaca y un 21 % menos de riesgo de accidente cerebrovascular. Además, un estudio en más de 21,000 personas también encontró que una mayor ingesta de café se asoció con un riesgo significativamente menor de insuficiencia cardíaca.
De hecho, un metaanálisis publicado por la revista European Journal of Epidemiology, concluyó que beber de dos a cuatro tazas de café al día se asoció con un menor riesgo de muerte, independientemente de factores como la edad, el estado del peso y el consumo de alcohol.
Por último, el café también está asociado con un menor riesgo de depresión. Por ejemplo, un meta análisis publicado por la revista Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, concluyó que cada taza de café consumida por día se relaciona con un 8% menos de riesgo de depresión.
Sin embargo, esto no significa que el café sea una cura milagrosa o que no pueda tener efectos negativos. De hecho, el consumo de café también tiene sus riesgos. ¿Cuáles son los riesgos? En el mismo estudio de la Annual Review of Nutrition se encontró que el café aumentaba el riesgo de perder un embarazo y la cafeína se asoció con un aumento de la presión arterial.
Las mujeres que están o intentan quedar embarazadas, así como las que dan de lactar deben tener cuidado con la ingesta de cafeína si es que no están habituadas a ella. También, las personas con presión arterial alta deberían restringir o eliminar su uso.
¿Qué sucede si tenemos un consumo excesivo? Más de cuatro tazas de café al día puede provocar dolor de cabeza, insomnio, nerviosismo, irritabilidad, incapacidad para controlar la micción, latidos cardíacos acelerados, y temblores musculares.
El café descafeinado es una buena opción para las personas sensibles a la cafeína y ofrece beneficios para la salud similares a los del café con cafeína. Para una salud integral también es importante tener en cuenta cómo consumimos la bebida, es decir, una café con crema batida agregada podría contrarrestar cualquier beneficio para la salud que se encuentra en un café negro simple.
Las propiedades del café que bebemos pueden variar significativamente ya que dependen de factores como el tipo de grano de café que se usa, la cantidad molida, cómo se tuesta y cómo se elabora. Además, cada persona tiene una respuesta diferente a la cafeína debido a su genética. Por ejemplo, a algunos los energiza, aumentando el estado de alerta y la capacidad de concentración, mientras que a otros los puede alterar produciendo inquietud y aumento de la frecuencia cardiaca.
En conclusión, tomar café no es un mal hábito como se pensaba e incluso puede tener algunos beneficios, pero si tomarlo te genera efectos como acidez estomacal, nerviosismo, insomnio o sufres de presión alta considera la posibilidad de reducirlo o consumir café descafeinado.



