No cabe duda de que la ciencia ha resuelto muchos misterios. Hoy en día podemos afrontar una hambruna trasladando en cuestión de días alimento de otras partes del mundo; podemos enfrentar plagas creando alimentos resistentes a estas e incluso podemos modificar la trayectoria de cuerpos espaciales.
Sin embargo, la ciencia aún está lejos de resolver algunos de los problemas más importantes. Uno de estos es la explicación de cómo surgió la vida en nuestro planeta. Si bien sabemos que sus condiciones son ideales para vida, hasta el momento no solo no hay una clara explicación de cómo surgió, sino que hay muchas hipótesis enfrentadas: desde que esta se desarrolló inicialmente al fondo de los océanos en zonas de actividad volcánica, hasta que fueron los rayos quienes causaron las primeras moléculas orgánicas.
Así, hoy hay varias teorías enfrentadas sobre el origen de la vida. Sin embargo, todas tienen algo en común: la idea de que moléculas o compuestos no biológicos se volvieron más complejos hasta llegar al punto de poder replicarse y usar fuentes de energía para ello. En otras palabras, cómo la vida surgió de componentes no vivos. A este proceso se le conoce como abiogénesis.
La mayoría de teorías sobre la abiogénesis propone que algún factor o situación que existió en la Tierra fue el catalizador que provocó que ciertos compuestos inertes produjeran compuestos biológicos.
De hecho, aunque no lo creas, en 1953 los químicos Harold C. Urey y Stanley Miller combinaron agua caliente con vapor de agua, metano, amoniaco e hidrógeno para replicar las condiciones del océano primitivo de la Tierra. Luego, bombardearon esta mezcla con descargas eléctricas para simular rayos. Una semana después detectaron que en la mezcla se habían formado moléculas orgánicas simples, incluyendo aminoácidos, los bloques básicos de las proteínas. Esto fue un gran descubrimiento, ya que los seres vivos estamos hechos básicamente de proteínas.
Además, desde esa misma década, diferentes equipos de científicos descubrieron que los aminoácidos pueden formar espontáneamente péptidos, que son pequeñas cadenas de aminoácidos. Y, lo único que diferencia a un péptido de una proteína es la cantidad de aminoácidos que lo conforman. Una proteína tiene 20 aminoácidos o más enlazados. En simple, podemos decir que un péptido es una pequeña proteína.
Así, es plausible que en nuestro planeta se hayan dado las condiciones necesarias para la abiogénesis. Sin embargo, como explica la NASA, hay científicos que opinan que la ventana de tiempo entre la aparición de vida en nuestro planeta y el momento en que hubo condiciones suficientes para esta es muy corta como para que esta se haya originado en la Tierra. Pero ¿cuál es el problema?
La Tierra se formó aproximadamente hace 4.6 mil millones de años. Según la NASA, durante sus primeros millones de años, nuestro planeta era un lugar inhóspito y extremadamente caliente debido a su alta actividad volcánica y al bombardeo constantemente de asteroides y cometas. A este periodo se le conoce como el eón Hádico, en honor al dios griego del inframundo.
Así, para los investigadores es implausible que la vida se haya desarrollado en este periodo. De acuerdo con la NASA, nuestro planeta no era posible de ser habitado por organismos microscópicos hasta hace 4 mil millones de años. El problema radica en que la evidencia indica que en la Tierra ya había vida hace 3.8 mil millones. Es decir que la vida microscópica se desarrolló en solo 200 millones de años. Un tiempo demasiado corto según muchos investigadores.
Por esta razón, algunos científicos creen en la panspermia, una familia de teorías que sugiere que los componentes básicos de la vida no aparecieron en la Tierra, sino que llegaron a esta a través de meteoritos o cometas. Pero ¿tenemos evidencia de esto? Aunque no lo creas, la tenemos.
En los últimos años diferentes equipos de científicos han encontrado evidencia que apoya la idea de que los componentes básicos de la vida pudieron llegar a la Tierra a través de cometas. Si quieres saber qué es un cometa y de dónde vienen, puedes buscar nuestro video sobre ellos. Pero ¿qué evidencia tenemos?
Por ejemplo, en el 2010, un equipo de científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de los Estados Unidos, descubrió a través de simulaciones que moléculas presente en estos cuerpos espaciales como agua, amoniaco, dióxido de carbono y metileno pueden formar aminoácidos en condiciones similares a las que se dieron cuando chocaron con nuestro planeta durante el eón hádico.
De manera similar, en el 2015, científicos japoneses de la Universidad de Nagoya y de la Agencia Japonesa para Ciencia y Tecnología Marítimo-Terrestres experimentaron estrellando mezclas de agua congelada con ciertos aminoácidos, simulando así el choque de un cometa contra la Tierra. Como resultado, encontraron que tras colisionar algunos aminoácidos se habían unido para formar tripéptidos, un péptido de tres aminoácidos.
Por otro lado, en el 2013, químicos de la Universidad de California en Berkeley y de la Universidad de Hawaii en Manoa, demostraron que las condiciones del espacio son capaces de crear dipéptidos (un péptido con dos aminoácidos). Para esto, los científicos simularon las condiciones de un cometa bombardeado por electrones de alta energía. Como resultado, se produjeron compuestos orgánicos, en específico los péptidos mencionados.
Así, esta evidencia muestra que es plausible que los bloques básicos de la vida: los aminoácidos y los péptidos, hayan llegado a la Tierra tras el impacto de los cometas durante el eón hádico. ¿Esto significa entonces que la vida se originó en el espacio o a causa de los cometas?
En realidad no. Lo que nos dice esta evidencia es que la panspermia es una posibilidad. Sin embargo, de acuerdo con la NASA, aún estamos muy lejos de llegar a una respuesta definitiva sobre cómo se originó la vida en nuestro planeta. Lo que nos queda es seguir investigando y tal vez, algún día encontraremos la respuesta.



