Usualmente, cuando vemos las imágenes de las órbitas de los planetas, estas parecen ser medio elípticas. En otras palabras, son como un óvalo que tienen como su centro al Sol. Muchas personas, al ver estas imágenes, piensan que las estaciones suceden porque en ciertos periodos de tiempo la Tierra está más cerca al Sol en su recorrido por esta elipse. En otros, la Tierra está lejos.
Sin embargo, aunque esta hipótesis tenga mucho sentido, esta no es la verdadera razón por la que existen las estaciones. Si esto fuera así, entonces las estaciones se darían por igual en todo el planeta. Pero esto no ocurre. De hecho, si vives en Sudamérica, esto es bastante obvio, solo hay que pensar en la navidad. Mientras que la mayoría de programas de televisión relacionan la navidad con la nieve, para nosotros, la navidad está más bien relacionada con una época calurosa.
Así la distancia de la Tierra al Sol no determina realmente en qué estación nos encontramos. Pero, entonces, ¿qué lo hace? Su inclinación y su posición con respecto al Sol.
La Tierra tiene dos clases de movimiento: el movimiento de traslación y el de rotación. El movimiento de traslación es su órbita alrededor del Sol. Por otro lado, el de rotación es el responsable del día y la noche. Cuando una cara de la Tierra está frente a nuestra estrella, es de día. Por otro lado, en la otra cara, es de noche.
Así, el movimiento de rotación es el causante de que te tengas que levantar todas las mañanas para ir a estudiar y trabajar. Y, aunque no lo creas, en parte, también es el responsable de las estaciones. Pero ¿cómo este movimiento puede causar que haga frío en ciertas partes del mundo y calor en otras? Veamos.
Para entender por qué sucede esto, vamos a hacer un experimento. Toma un pedazo de papel blanco y una linterna (puede ser la linterna de tu celular, aunque funciona mejor con una linterna clásica). Ahora, toma el papel con una mano y ponlo en posición vertical. Con la otra mano, toma la linterna y apúntala directamente al papel. Verás como en la cara de la hoja hay un halo perfecto de luz. Toda la luz que sale de la linterna está en ese círculo.
Ahora, inclina el papel, y mira que sucede con la luz. Esta ya no forma un círculo, sino que se estira formando una especie de elipse. Nuevamente, toda la luz que sale de la linterna está en esa elipse, solo que ahora en un área mayor. En simple, la misma cantidad de luz ahora se tiene que repartir en más superficie. Como verás, las zonas que se alejan de la linterna hacia atrás reciben una cantidad menor de luz. Algo similar pasa con la Tierra.
La Tierra no gira siguiendo un eje vertical, sino que este eje está ligeramente inclinado. ¿Por qué? Se sospecha que hace miles de millones de años un planeta chocó contra la Tierra. Este planeta es llamado Theia y se cree que fue el origen de la Luna. Si quieres saber más sobre este, puedes buscar nuestro video sobre el origen de la Luna. Sin embargo, acá lo importante es que este choque produjo que el eje de giro de nuestro planeta se inclinara ligeramente.
Esto hace que la luz solar no caiga en todas las partes del planeta de la misma manera. Aquellas zonas que miran directamente al Sol reciben mayor luz, por lo que su clima es más caliente. En contraste, las otras zonas como esta, tienen un clima más frío. Pero ¿por qué el clima cambia a lo largo del año? Veamos.
Así, como el movimiento de rotación de la Tierra tiene un efecto sobre qué tanta luz cae sobre ciertas zonas de nuestro planeta, el movimiento de traslación tiene un efecto sobre cómo esta exposición a la luz cambia.
Digamos que nos encontramos en el mes de diciembre. En este mes, el eje de giro de nuestro planeta hace que la luz solar caiga directamente sobre el hemisferio sur. En consecuencia, el clima es más caluroso.
Por otro lado, en el hemisferio norte, la luz no cae directamente, por lo que esta zona de nuestro globo experimenta un clima más frío. No solo eso, sino que, a medida que nos alejamos más de la zona donde cae directamente la luz, el frío aumentará. Esta es la razón por la que Alaska o Rusia son zonas reconocidas por la frialdad de su clima.
Veamos ahora qué pasa si la Tierra sigue orbitando al Sol. En marzo, la luz del Sol cae de manera similar tanto en el hemisferio norte del planeta como en el hemisferio sur. Así, en el sur nos encontramos en otoño, mientras que en el norte en primavera.
En junio, la luz solar incide directamente sobre el hemisferio norte, lo que provoca el verano en esta región y el invierno en el hemisferio sur. Es importante destacar que las temperaturas y las características de cada estación varían según diversos factores, como la geografía y la proximidad a la línea ecuatorial.Los países cercanos a la línea ecuatorial experimentan temperaturas más estables durante todo el año. Esto se debe a que la cantidad de luz solar que reciben es bastante constante. En cambio, en los países más alejados del ecuador, las temperaturas tienden a fluctuar más debido a los cambios en la cantidad de luz solar que reciben a lo largo del año.



