La idea de que los continentes se mueven es bastante antigua. De hecho, la primera persona que la propuso fue el cartógrafo, Abraham Ortelius, en 1596, cuando se dio cuenta de que los contornos de los continentes del pacífico parecían encajar. Más tarde, otros pensadores, como el filósofo inglés, Francis Bacon, también lo propusieron.
Sin embargo, fue recién Alfred Wegener quien desarrolló más esta idea tratando de darle una base científica. A su teoría, hoy la llamamos deriva continental y esta fue presentada por primera vez en las clases de Wegener de 1912 y posteriormente en su libro El origen de los continentes y los océanos de 1915.
Si bien en un inicio las ideas de Wegener no fueron aceptadas, hoy en día el consenso científico es que los continentes sí se mueven gracias a la evidencia que hemos recogido por casi un siglo. Pero ¿cuál es esta evidencia? Para empezar, existen estudios que han concluido que las costas de diversos continentes efectivamente encajan con otras de tal manera que es improbable que su forma sea solamente producto del azar.
Adicionalmente, los científicos han encontrado fósiles que apuntan a que alguna vez ciertos continentes estuvieron juntos. Por ejemplo, se han encontrado fósiles de cynognathus, un animal de la época de los dinosaurios, en América y África. Dado que los animales no construyen barcos, es improbable que estos puedan haber viajado de un continente a otro si no estuvieran juntos. Asimismo, también se han encontrado fósiles de plantas y otros animales en continentes diferentes de tal manera que su distribución apunta a que en algún momento, los continentes estuvieron juntos.

Hoy en día sabemos que en diferentes momentos de la historia, la Tierra ha tenido supercontinentes. Esto se da cuando todos o la mayoría de continentes se junta. El más famoso de estos fue Pangea, hace casi 300 millones de años. Pero ¿por qué los continentes se mueven?
La teoría actual que explica por qué los continentes se mueven se llama tectónica de placas. De hecho, la deriva continental está actualmente incluida en esta. Además, la tectónica de placas no solo explica el movimiento de continentes, sino también otros fenómenos de la Tierra, como los terremotos o la actividad volcánica. Pero ¿qué dice esta teoría?
En simple, esta teoría nos dice que la capa exterior de la Tierra es similar a la de un huevo rajado. Así como un huevo golpeado tendrá distintas piezas que encajan unas con otras, la capa exterior de la Tierra también está compuesta por piezas que los científicos llaman placas. Estas placas se mueven e interactúan unas con otras produciendo diversos fenómenos en nuestro planeta. Pero ¿cómo ocurre esto? Veamos.
Lo primero que debemos saber es que la Tierra está formada por cuatro capas: el núcleo interno, el núcleo externo, el manto y la corteza. Esta última es la capa exterior de la Tierra, sobre la cual nosotros vivimos. El núcleo se encuentra en el centro del planeta y está formado por hierro. La parte interna de este es sólida y la parte externa es hierro fundido y níquel. Por último, el manto es la parte que se encuentra entre la corteza terrestre y el núcleo y está conformado por roca fundida.
Las placas tectónicas se encuentran en la litosfera, que está compuesta por la corteza y la parte más externa del manto y tiene una profundidad aproximada de 100 kilómetros. La Tierra tiene un total de siete grandes placas que puedes ver en pantalla y otras de menor tamaño. Las zonas en donde dos placas se encuentran se llaman fronteras.
Bajo la litosfera se encuentra la astenosfera, una zona bastante líquida del manto que tiene un grosor de aproximadamente 600 kilómetros. Al ser bastante fluida, las placas ubicadas en la litosfera se pueden deslizar sobre la astenosfera, de una manera similar a una tabla deslizándose por el mar.
Este movimiento causa diferentes interacciones en las fronteras de las placas. Estas interacciones pueden ser de tres tipos. Cuando dos placas se alejan, algo que sucede usualmente en el océano, se producen terremotos y es expulsado a la superficie magma del interior del manto. Como consecuencia, se forma una nueva corteza oceánica.
Cuando dos placas se mueven una contra otra, la fuerza de ambas placas chocando produce que la corteza terrestre se abulte formando montañas y en estas zonas los volcanes y terremotos son usuales. Por último, cuando dos placas se deslizan horizontalmente una respecto a la otra también ocurren terremotos y pueden producir fallas visibles en la superficie, como se ve en la pantalla.
Con el tiempo, esta clase de movimientos e interacciones entre las placas puede modificar la distribución de los continentes, haciendo que estos a veces se junten o se separen. En promedio, estos se mueven algo de 1.5 centímetros al año, aunque hay regiones más rápidas, como la costa de california, que se mueve 5 centímetros.
Esto parece muy poco, pero en millones de años puede cambiar drásticamente la distribución de los continentes. Por ejemplo, hace 180 millones de años Pangea se empezó a separar para llegar a la distribución actual de los continentes.
Así, la corteza de la Tierra no es estática, como usualmente se piensa, sino más bien dinámica.



