De acuerdo con la Enciclopedia Británica, la inteligencia artificial, o AI por sus siglas en inglés, es la capacidad de una computadora de realizar tareas usualmente relacionadas a seres con inteligencia. Estas tareas pueden ir desde jugar juegos de video hasta procesar el lenguaje tal como lo haría un humano.
De hecho, es probable que hayas escuchado sobre ChatGPT. Este es un sistema basado en inteligencia artificial que tiene la capacidad de replicar el lenguaje natural y poder simular una verdadera conversación, tal como si fuera un ser humano.
Las capacidades de ChatGPT y otras AIs recientes han sido tan asombrosas que muchos creen que son capaces de pensar o entender el lenguaje humano.
Por ejemplo, si uno le cuenta una historia a ChatGPT, este luego puede contestar acertadamente preguntas sobre dicha historia, incluso si la respuesta no se dijo de manera explícita en la narración. Si no nos crees, tú mismo puedes intentarlo, ya que es un sistema abierto al público.
Esta habilidad para procesar el lenguaje de forma tan acertada ha llevado a algunas personas a concluir que esta herramienta es capaz de entender el lenguaje o incluso pensar. Pero ¿realmente es posible que una computadora entienda el lenguaje humano?
Esta misma pregunta se la hizo el distinguido profesor de filosofía de la Universidad de California, Berkeley, John Searle en un artículo publicado en la revista Behavioral and Brain Sciences en 1980. Si bien en dicha época no existían AIs tan avanzadas como las que existen ahora, algunas de estas eran capaces de realizar tareas como las descritas en el ejemplo anterior.
Por ejemplo, en 1977, un equipo de la Universidad de Yale desarrolló una AI que era capaz de recibir una historia y luego responder preguntas que no estaban respondidas de manera explícita en la narración.
Por ejemplo, si le contábamos la siguiente historia: “Un hombre entró en un restaurante y pidió una hamburguesa. Al recibirla y verla quemada, este se retiró vociferando sin pagar la cuenta”. El sistema era capaz de responder que probablemente el hombre no se comió la hamburguesa, tal como probablemente respondería un humano.
Así, muchos investigadores y académicos de la época afirmaron que AIs como esta podían entender el lenguaje humano, de la misma manera que nosotros lo hacemos. Algo que también ocurre actualmente con herramientas como el ChatGPT.
Sin embargo, Searl no estaba convencido de esto y postuló un convincente argumento que socava la idea de que las computadoras pueden entender realmente el lenguaje humano. Este argumento es conocido hoy en día como “el experimento del cuarto chino”. Veamos de qué se trata.
Este inicia con la idea de que estamos encerrados en un cuarto y que, estando encerrados, nos proporcionan por una abertura un texto en chino. Searle no especifica cuál, pero para mayor realismo digamos que es este que vemos en pantalla.
中國的首都是哪裡?
¿Entiendes qué dice este texto? Lo más probable es que no, como tampoco nosotros en Enterarse. Imaginemos ahora que nos dan una lista de instrucciones en español que debemos seguir para cada texto en chino que nos manden. Por ejemplo, en este caso, la instrucción puede ser la siguiente:
Si recibes el texto 中國的首都是哪裡?devolver por la abertura el siguiente texto: 北京.
Estas instrucciones nos permiten correlacionar ciertos símbolos chinos con otros de tal manera que podamos responder preguntas en chino o seguir conversaciones. De hecho, si usas el traductor de google para traducir los símbolos de la pantalla, verás que lo que nos dice la instrucción es correcto.
Ahora, asumamos que con el tiempo nos volvemos tan buenos siguiendo estas instrucciones que un hablante de chino fuera del cuarto no podrá distinguir entre nuestras respuestas y las respuestas de un hablante nativo de chino. Para él, la persona dentro del cuarto entiende chino.
Pero ¿realmente entendemos chino? Obviamente, no. Si bien las instrucciones nos permiten responder preguntas en símbolos que no conocemos, esto no implica que entendamos qué dicen esos símbolos. Para Searle, esto mismo sucede con las AIs.
Para entenderlo es necesario saber que las computadoras, al igual que el caso del cuarto chino, simplemente siguen instrucciones para convertir largas cadenas de unos y ceros en respuestas que sean útiles para los humanos.
Las primeras computadoras solo podían hacer operaciones aritméticas simples con estas cadenas, como una calculadora. Sin embargo, con el paso del tiempo, la computación ha avanzado tanto que actualmente estas nos ayudan a un sin fin de tareas: desde comunicarnos de un lado al otro del mundo en segundos, hasta responder preguntas por medio de un chat, como ChatGPT.
Sin embargo, el mecanismo sigue siendo el mismo: los mensajes o inputs que introducimos son convertidos en unos y ceros que luego de ser transformados por una serie de instrucciones son devueltos de una forma que nos sea útil. La computadora nunca sabe, ni entiende, el significado de estas palabras, solo las transforma siguiendo instrucciones, como en el caso del cuarto chino.
Así, si bien las AIs actuales son capaces de cosas asombrosas, es bastante improbable que piensen o tengan entendimiento de la misma manera que los humanos lo tenemos. Aún así, los avances en el campo de la computación son realmente sorprendentes y hoy pueden ayudar en diversos campos. ¿Y tú crees que en algún momento podremos construir una máquina que realmente piense?



