La tiroides es un órgano pequeño con forma de mariposa que se encuentra por debajo de nuestras cuerdas vocales. A pesar de ser un órgano pequeño, tiene una función fundamental: controlar nuestro metabolismo.
El metabolismo es la suma de reacciones químicas que se dan dentro de nuestras células. Estas reacciones permiten extraer energía y materia prima para nuestro organismo a partir de la comida. Sin el metabolismo, nuestro cuerpo no podría regenerar sus tejidos, crecer o, en simple, funcionar.
Para controlar este proceso, la tiroides usa dos hormonas: la hormona T4 y la hormona T3. De estas dos, la T4 es la más importante, por lo que es llamada comúnmente hormona tiroidea (aunque en realidad las dos son son hormonas tiroideas). Estas hormonas le dicen a tus células cuánta energía usar, controlan tu temperatura e, incluso, le dicen a tu corazón qué tan rápido debe latir. Estas afectan casi todos los órganos y, sin ellas, tu cuerpo no podría funcionar.
El hipotiroidismo es una enfermedad que sucede cuando la tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas, especialmente la T4. Pero ¿por qué es importante saber de esta condición?
Hay dos razones por las que es importante saber sobre el hipotiroidismo. Para empezar, de acuerdo con la Clínica Cleveland, esta condición es una enfermedad seria que, si no es tratada, puede poner la vida en riesgo.
Como mencionamos, la tiroides es un órgano que afecta a casi todos los órganos del cuerpo. Así, el progreso de esta enfermedad puede causar problemas en diversos órganos y sistemas, como los riñones, el corazón o el sistema vascular. De acuerdo a la institución anteriormente citada, algunos de los problemas graves asociados con esta enfermedad son la dificultad para respirar, los problemas del corazón, del sistema circulatorio y la incapacidad de mantener una temperatura normal.
Asimismo, si el hipotiroidismo no es tratado, se puede llegar a una condición llamada coma mixedematoso, que implica síntomas como hipotermia, frecuencia cardíaca extremadamente baja, insuficiencia respiratoria, presión arterial baja y la pérdida de conciencia.
La segunda razón por la que es importante conocer esta enfermedad es que sus síntomas no son evidentes. Según la Clínica Mayo, las personas rara vez se percatan de que hay un problema. Esta enfermedad tiende a progresar a lo largo de los años, y muchos de sus signos iniciales se atribuyen simplemente al proceso natural de envejecimiento.
Uno de los síntomas más comunes es el aumento de peso. Dado que la tiroides regula muchas funciones corporales, cuando no produce suficientes hormonas, estas funciones se ralentizan, lo que provoca que el cuerpo use menos energía de lo habitual. Otro síntoma común es la depresión. Por ejemplo, este estudio del 2016, encontró que alrededor del 60% de pacientes estudiados con hipotiroidismo padecía depresión.
Otros síntomas incluyen fatiga, sequedad en la piel y deterioro de la salud mental. El problema es que los signos anteriormente descritos también suelen aparecer con la edad, por lo que muchas personas no se dan cuenta de que algo anda mal.
De hecho, de acuerdo al siguiente artículo del 2019 publicado en la Librería Nacional de los Estados Unidos, se estima que el 5% de la población global sufre de esta condición sin ser diagnosticada. Así, si bien el hipotiroidismo es una enfermedad que puede afectar la salud de una forma grave, usualmente es difícil identificarla.
Cabe resaltar que los síntomas anteriormente descritos no son los únicos. Acá te dejamos la imagen que presentamos al inicio con algunos de los síntomas más comunes. Si deseas verlos con detenimiento, puedes darle pausa a este video o buscar nuestro video en Youtube. Pero ¿qué es lo que causa esta enfermedad?
Existen tres tipos de hipotiroidismo: primario, secundario y terciario. De estos, el más común, con un 99% de los casos, es el hipotiroidismo primario. Este tipo ocurre cuando algo afecta directamente a la tiroides, lo que provoca que segregue menos hormona tiroidea.
Varias condiciones pueden causar este problema. La más frecuente es la enfermedad de Hashimoto, un trastorno autoinmune que hace que el sistema inmunitario ataque y dañe la tiroides. Otras causas incluyen la deficiencia de yodo, un mineral esencial para la producción de hormonas tiroideas, o ciertos tratamientos médicos, como la extirpación de la tiroides o la radioterapia.
Por otro lado, el hipotiroidismo secundario y terciario afectan a la tiroides de forma indirecta. El hipotiroidismo secundario se origina cuando hay problemas en la glándula pituitaria, mientras que el terciario ocurre por disfunciones en el hipotálamo, ya que ambos órganos juegan un papel clave en la regulación de las hormonas tiroideas.
Pero ¿qué hacer si somos diagnosticados con esta condición? Como sospecharás, el tratamiento específico dependerá de la condición subyacente al hipotiroidismo. Sin embargo, la mayoría de tratamientos implican tomar hormonas artificiales en forma de pastillas para reemplazar a la hormona tiroidea. Cabe resaltar que esta es una medicación, no solo efectiva, sino también segura.
Lo único que hay que tener en cuenta es que la efectividad de esta suele ser alterada por otras medicinas o por la comida, por lo que se recomienda tomarlas con el estómago vacío 30 minutos antes de ingerir cualquier alimento. Y, si uno se olvida de una dosis, lo ideal es tomarla cuanto antes.
¿Y qué pasa si este no es tratado? Como mencionamos, la tiroides es un órgano que controla muchos procesos en el cuerpo, por lo que no ser tratado puede llevar a todos los problemas mencionados anteriormente. Así, si identificas algunos síntomas sin una clara explicación, como subidas de peso, frío injustificado, cansancio injustificado o más común de lo normal, depresión o caída del cabello, es recomendable que consultes con un especialista. Recuerda que esta condición tiene un tratamiento simple y efectivo.



