La inflación puede entenderse desde dos perspectivas. Por un lado, lo usual es verla como el aumento sostenido de los precios en un periodo de tiempo. Esta es la razón, por ejemplo, por la que cosas como las entradas al cine o el precio de los videojuegos es mayor que hace 10 años. Por otro lado, también se puede entender la inflación como la pérdida de valor de una moneda determinada, como el dolar o el euro. Hace 10 años se podían comprar más cosas con un billete de 20 dólares que hoy en día.
Si te pones a pensar, probablemente recuerdes que en tu infancia, con unas pocas monedas, podías comprar más cosas que lo que hoy puedes comprar con la misma cantidad. Así, la inflación no solo se trata del aumento de precio de productos aislados, sino más bien de cómo una moneda pierde su valor en el tiempo. Pero ¿por qué sucede la inflación?
Muchos autores y economistas han intentado responder a esta pregunta y, en realidad, la inflación puede suceder por diversos motivos. Sin embargo, en el fondo, este fenómeno ocurre por un desbalance entre la demanda de productos y su oferta. Y, aunque no lo creas, a veces este desbalance puede ser positivo.
Piensa por un momento qué ocurre en una economía que crece. ¿Qué cosas suceden en escenarios de crecimiento económico? Probablemente, pienses en cosas como menor desempleo o un incremento de los ingresos de las personas. Aunque no lo creas, estas primeras intuiciones explican por qué una moneda puede perder su valor y por qué esto puede ser saludable desde cierto punto de vista.
Si la gente tiene más ingresos, entonces la demanda de productos aumenta. Más gente tiene dinero para ir al cine, o para comprar una computadora o un auto. Al haber más demanda de productos y la misma cantidad de bienes, entonces las compañías suben sus precios para enfrentar este nuevo cambio en la demanda. Así, si una economía crece, es usual que una moneda vaya perdiendo su capacidad adquisitiva.
Pero ¿no es malo que una moneda se deprecie? No siempre. Y menos en una economía saludable. Si la demanda aumenta a nivel general, también lo hace la demanda del mercado laboral. Por consiguiente, en una economía creciente, los ingresos de las personas también tienden a aumentar. Así, si bien los precios crecen, también lo hacen los ingresos de los ciudadanos.
De hecho, aunque no lo creas, muchos gobiernos actuales tienen como meta seguir una inflación sostenida y controlada. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la Reserva Federal, la entidad que cumple la función de un Banco Central en dicho país, tiene como meta mantener una tasa de inflación del 2%.
Así, la inflación suele ser una consecuencia natural de una economía saludable. De hecho, podemos comparar la inflación con un indicador de salud, como la presión arterial.
Todos tenemos presión arterial y es algo natural en el ser humano, así como la inflación es algo natural en una economía. Sin embargo, hay ciertos rangos saludables de presión arterial. Si esta aumenta mucho o baja mucho, entonces esto nos indica que hay algún problema de salud subyacente. Esto mismo sucede con la inflación. En todas las economías saludables hay inflación. Sin embargo, cuando esta se sale de sus rangos esperados, significa que puede haber un problema subyacente.
Pero ¿cuál es este problema? Depende. Las causas que desequilibran una economía son diferentes, algunas más graves que otras. A veces, un suceso grave interfiere con la producción de un bien importante, como la energía.
Por ejemplo, si una guerra o un desastre interfiere con la producción de petróleo, el precio de los combustibles aumenta. Siendo este un recurso crítico para la producción, el transporte, la importación y la exportación de bienes, el precio de muchos bienes también aumenta. De hecho, de acuerdo a la Enciclopedia Británica, la guerra entre Rusia y Ucrania es una de las razones por las que muchos productos vienen subiendo sus precios desde el 2022.
Otras veces, la inflación puede ocurrir por las políticas de un gobierno y las expectativas de las personas. Por ejemplo, si un gobierno decide inyectar en el mercado más monedas de las que se necesita con la intención de mejorar la capacidad adquisitiva de las personas, entonces habrá más dinero en circulación, pero la misma cantidad de bienes. Es decir, la demanda subirá, pero no la oferta. Esto genera un desbalance entre la demanda y la oferta que suele impactar de manera dramática en el poder adquisitivo de las personas.
El problema se puede acentuar si la gente sabe que mañana su dinero valdrá menos. Al tener esta expectativa, entonces las personas tratarán de comprar más bienes lo antes posible, aumentando aún más la demanda y con ello los precios. Justamente, esta es una de las cosas que ocurren durante una hiperinflación. Si quieres saber más sobre ellas, puedes buscar nuestro video sobre la hiperinflación.
Así, la inflación puede ocurrir por diversas causas. Sin embargo, todas ellas remiten a un mismo fenómeno: un aumento de la demanda con una misma cantidad de oferta, lo que ocasiona una desvalorización de una moneda. A veces, esto se da por factores negativos, como una guerra. Otras veces, se pueden deber a factores saludables, como el crecimiento económico.



