¿Qué tienen en común el aumento de precios del papel higiénico en una emergencia con la bajada de precios de la pizza cuando una nueva cadena de pizzas irrumpe en el mercado? Aunque no lo creas, ambos casos están gobernados por la misma ley económica: la ley de la oferta y la demanda.
En su obra clásica “Principios de la Economía”, Gregory Mankiw, profesor de economía en la Universidad de Harvard, nos dice que los términos de oferta y demanda se refieren al comportamiento de las personas cuando interactúan entre sí en mercados competitivos.
En economía, el término mercado va mucho más allá de lo que usualmente entendemos con esta palabra. Si bien en nuestro lenguaje convencional la usamos para denotar un establecimiento que ofrece productos, en economía un mercado es el conjunto de compradores y vendedores de un bien o servicio determinado. Es decir, no es un local o lugar geográfico, sino un conjunto de personas que venden o compran algo.
Así, el mercado de un bien, como la papa, engloba tanto a los vendedores de este producto, como los supermercados, ya a los compradores, como las familias y los restaurantes. Con esto, estamos listos para entender qué es la ley de la oferta y la demanda. Veamos primero de qué se trata la demanda.
La demanda es la cantidad de un bien o servicio que los compradores están dispuestos y pueden comprar. En otras palabras, no basta con que los compradores deseen el producto, sino que deben ser capaces de comprarlo. Por ejemplo, muchas personas pueden desear tener una mansión, pero la mayoría no podrá comprarla. Solo las personas que pueden comprar una mansión y están dispuestas a comprarla son parte del mercado de mansiones.
Así, la demanda de un bien depende en gran medida de su precio. A más caro sea un producto, menos personas estarán dispuestas a (y podrán) adquirirlo. Como consecuencia, su demanda bajará. Por el contrario, si su precio baja, más personas podrán acceder a este o estarán dispuestas a pagar por él, lo que aumentará su demanda. A este fenómeno se lo llama la ley de la demanda.
Esta ley es representada por los economistas con la curva de la demanda. Como vemos abajo, esta curva representa la relación entre el precio de un producto y su demanda. Así, por ejemplo, si un kilo de papa cuesta 5 dólares, entonces 6 personas demandarán el producto. Si este precio cambia a 6 dólares, entonces solo cinco personas demandarán este producto.
Así, la demanda de un producto es representada usualmente con una línea con pendiente negativa. Que tenga una pendiente negativa significa que mientras más valor tenga nuestro eje horizontal, menos valor tendrá nuestro eje vertical. Cabe resaltar que, en la vida real, las curvas de demanda son más complejas que una simple línea recta en diagonal. Sin embargo, salvo productos especiales, lo usual es que todas tengan una pendiente negativa. Es decir que, a mayor precio, menor será su demanda.
En segundo lugar tenemos a la oferta. Como explica Mankiw, la oferta es la cantidad de un bien o servicio ofrecido por los vendedores. Retomando el ejemplo de la papa, la oferta de papa será el total de papas ofrecidas en el mercado, ya sea por grandes supermercados o pequeños comerciantes.
Usualmente, esta curva se representa como una diagonal que va hacia arriba. Nuevamente, hay muchos factores que afectan la oferta, pero uno de los más importantes es el precio. Según la ley de la oferta, cuando el precio de un producto sube, su cantidad ofertada también lo hace, ya que es más provechoso para los vendedores. (Esto en un escenario en el que las demás variables se mantienen iguales). Por el contrario, si su precio baja, entonces también lo hace su cantidad ofertada. Nuevamente, este es un caso simplificado. Sin embargo, lo usual es que las curvas de la oferta tengan una pendiente positiva.
Pero ¿por qué son importantes estos gráficos y en qué nos pueden ayudar? Porque cuando juntamos ambos gráficos podemos entender por qué los bienes y servicios tienen el precio que tienen. Asimismo, nos ayudan a explicar por qué a veces estos precios pueden cambiar. Veamos lo que sucede nuevamente con nuestro ejemplo de la papa.
Primero, debemos superponer las curvas de demanda y oferta en un mismo gráfico. Como vemos, ambas curvas se cruzan en un punto. En este caso, este cruce se da cuando la papa tiene un precio de 6 dólares. A este punto, los economistas lo llaman el punto de equilibrio. ¿Por qué? Porque representa la situación en la que la cantidad ofertada de un bien es equivalente a su cantidad demandada.
Este punto, además, representa qué precio tiene un producto si nos encontramos en una situación de equilibrio. En el caso del kilo de papa, cuando su oferta equivale a su demanda, entonces su precio debería ser de 6 dólares. Cuando un mercado está equilibrado, este punto representa el precio ideal del producto que estamos analizando.
De hecho, esto explica por qué los precios de los productos y servicios (en un mercado libre) usualmente no varían demasiado entre las empresas o personas que los ofrecen. Posiblemente, encontremos que un producto es más barato o caro en cierta marca. Sin embargo, lo usual es que la diferencia de precio no sea mucha. Si un vendedor sube mucho sus precios, por encima del punto de equilibrio, entonces es probable que sus compradores se vayan con la competencia. Por esta razón, en un mercado equilibrado encontramos que los precios son muy similares independientemente del vendedor.
Ahora, la ley de la oferta y la demanda nos puede ayudar a entender por qué los precios de los productos pueden variar cuando una nueva empresa entra en un mercado o cuando hay una situación de emergencia. Por ejemplo, si la cantidad de personas que quiere comprar un producto aumenta, entonces el punto de equilibrio cambia. Esto sucede, por ejemplo, cuando ocurre una emergencia. Como vemos, ahora el precio del punto de equilibrio es mayor. ¿Por qué? Porque ahora hay más gente que quiere adquirir el producto, pero la oferta sigue siendo la misma. Así, las personas estarán dispuestas a pagar más por este producto.
Esto sucedió, por ejemplo, al inicio de la pandemia por el COVID-19. Muchos productos, como las mascarillas o el papel higiénico, subieron su precio, ya que de la noche a la mañana la demanda de estas aumentó sin una modificación en la oferta.
Por otro lado, algo similar ocurre cuando la oferta de un producto cambia. Por ejemplo, cuando hay escasez de un producto, la curva de la oferta se mueve, produciendo un cambio en el punto de equilibrio. Al haber menos bienes en el mercado, el punto de equilibrio cambia, produciendo así que su precio aumente.
Este tipo de cambios también explica por qué los precios se abaratan cuando una empresa grande entra en el mercado. Cuando esto sucede, la cantidad de un bien ofertado aumenta y la curva de la oferta cambia. Como vemos, este cambio también impacta en el punto de equilibrio. Como consecuencia, el precio baja.
Así, la ley de la oferta y demanda y las curvas que la representan nos ayudan a entender por qué los precios de los bienes y servicios en un mercado pueden variar dependiendo de la circunstancia. Además, estas curvas nos ayudan a entender otros fenómenos de la economía. Por ejemplo, qué pasa cuando se instaura un sueldo mínimo o cuando se fija el precio de un producto.



