Nuestros huesos están formados por uno de los tejidos más duros y fuertes de la naturaleza. Son tan fuertes que incluso superan al concreto al resistir mayores fuerzas de compresión y tensión. Sin embargo, con el pasar de los años, algunas personas desarrollan una condición llamada osteoporosis: una enfermedad grave, que aumenta dramáticamente el riesgo de fracturas. Pero ¿por qué sucede esto? A continuación, te lo contamos.
Es usual pensar en nuestros huesos como algo inerte. Después de todo, por lo general los asociamos con personas que ya no están en esta vida o con criaturas que vivieron hace millones de años. Sin embargo, en realidad, los huesos están hechos de tejido vivo, al igual que nuestros músculos y órganos.
Los huesos tienen una capa externa dura y, bajo esta, se encuentra una zona con túneles y canales por donde la sangre les lleva nutrientes para que estos puedan crecer y regenerarse. Aunque no parezca, durante toda nuestra vida los huesos siguen produciendo nuevas células. A medida que envejecemos, aproximadamente a partir de los 35 años, es usual que este proceso se desacelere y empecemos a perder más hueso del que se crea.
Este proceso de pérdida de tejido óseo es algo normal y le sucede a todas las personas. Sin embargo, en algunas de estas, esta pérdida es dramática y conduce a la osteoporosis. Pero ¿qué es la osteoporosis?
Es una enfermedad que se caracteriza por debilitar a los huesos, y hacerlos más delgados y menos densos de lo que deberían ser. En consecuencia, las personas con osteoporosis tendrán un mayor riesgo de fracturas importantes de huesos, como aquellos que se encuentran en la columna, la muñeca, el hombro y la cadera. Este último tipo de fractura suele ser la más catastrófica, ya que estas no solo reducen la independencia del paciente durante su recuperación, sino que, de acuerdo con la Clínica Mayo, aproximadamente la mitad de personas con este tipo de fracturas no recuperan la capacidad de vivir con autonomía.
El mayor problema de la osteoporosis es que, como mencionan muchos expertos, esta es una enfermedad silenciosa. Al no presentar síntomas obvios, no es poco frecuente que las personas con esta afección se enteren de que la tienen luego de experimentar una fractura por golpes o caídas que en situaciones normales no la hubieran producido. Asimismo, de acuerdo con la Clínica Mayo, en algunos casos, los pacientes pueden experimentar fracturas de columna por el solo hecho de resistir el peso del cuerpo y sin necesidad de un golpe o caída. Pero ¿por qué sucede esto?
Como mencionamos, a medida que envejecemos, nuestro cuerpo pierde la capacidad de producir suficientes células óseas. En las personas con osteoporosis, esta reducción suele ser dramática, por lo que las cavidades y canales al interior de los huesos suelen hacerse más grandes, produciendo que estos pierdan densidad. Al perder densidad, se vuelven más débiles y más propensos a romperse.
Si bien hoy en día no podemos predecir quién tendrá y quién no tendrá osteoporosis, sí sabemos sobre varios factores de riesgo que pueden incrementar su desarrollo. Algunos de estos factores pueden ser controlados, mientras que otros no. Veamos primero los que no podemos controlar.
Probablemente, los factores no controlables más importantes son la edad, el género y la genética. Como mencionamos, a medida que uno envejece, el cuerpo tiende a producir menos células óseas, lo que incrementa la probabilidad de tener huesos menos densos. Asimismo, si uno es mujer, entonces tiene un riesgo mayor de desarrollar esta enfermedad. Esto sucede porque las mujeres tienen menos tejido óseo que los hombres y suelen perder dicho tejido más rápido después de la menopausia.
De hecho, de acuerdo al Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH), se calcula que en dicho país la mitad de las mujeres sufrirá esta condición, mientras que solo uno de cada cuatro hombres la desarrollará. Por último, tenemos la genética. Las personas con historia familiar o pertenecientes de cierta etnia, como la población caucásica o asiática, tendrán mayores probabilidades de desarrollar osteoporosis.
Por otro lado, ciertos hábitos o estilos de vida pueden favorecer la aparición de esta enfermedad. Por ejemplo, un consumo bajo de calcio o vitamina D en la dieta durante la vida, suele aumentar el riesgo de fracturas de hueso. Pero, ojo, esto no significa que ingerir vitamina D o abundantes alimentos ricos en calcio, como la leche, impidan que nuestros huesos se fracturen. De hecho, el consumo de leche suele estar relacionado con un incremento de riesgo de fracturas. Si quieres saber por qué, puedes revisar nuestro video al respecto. En realidad, lo importante es tener una dieta balanceada.
Asimismo, un estilo de vida sedentario y sin ejercicio también puede contribuir al desarrollo de esta condición. Para finalizar, el consumo de ciertas sustancias, como el alcohol, ciertos medicamentos o fumar, también pueden favorecer su desarrollo. Estos no son los únicos factores de riesgo. Si quieres saber sobre ellos, te dejamos en la descripción algunos links informativos para que los revises. Asimismo, cabe resaltar que esto no significa que estos hábitos nos llevarán necesariamente a la osteoporosis; sin embargo, sí aumentan las probabilidades de que esto suceda.
Y, ¿qué sucede si somos diagnosticados con esta condición? Por suerte, gracias a la medicina moderna, hoy en día esta condición es tratable. Si bien no todas las secuelas de la pérdida de tejido óseo son reversibles, sí es posible fortalecer los huesos para evitar fracturas. Asimismo, de acuerdo con Jeri Nieves, profesora asociada de epidemiología de la Universidad de Columbia, dependiendo del estado de los huesos, a veces es posible salir del rango de pérdida ósea considerada como osteoporosis. Pero ¿en qué consiste el tratamiento?
Esto depende del caso y debe ser conversado y analizado con un profesional de la salud. Sin embargo, los tratamientos usuales involucran tanto cambios en el estilo de vida, como ejercitarse regularmente, y el uso de medicamentos. Estos últimos tienen la función de fortalecer los huesos y promover la creación de nuevo tejido óseo.
Ahora, la mejor forma de combatir la osteoporosis es a través de la prevención. La pérdida de tejido óseo es detectable por medio de exámenes, como la densitometría ósea. De hecho, existe una condición previa a la osteoporosis llamada osteopenia. Si bien esta involucra ya una pérdida de densidad de los huesos, la osteopenia no involucra el elevado riesgo de fracturas que sí implica la osteoporosis.
Así, si uno sufre alguno de los factores de riesgo como ser mujer o ser mayor de edad, es recomendable realizarse chequeos para descartar esta enfermedad. De hecho, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, hoy en día se recomienda que este chequeo sea realizado por las mujeres mayores de 65 o de 50 si tienen parientes cercanos con esta condición. Por otro lado, si uno es hombre, se recomienda hacerse chequeos desde los 70 años o desde los 50 si uno tiene otro factor de riesgo aparte de la edad.
En resumen, la osteoporosis es una enfermedad que afecta a los huesos de nuestro cuerpo, produciendo que estos se vuelvan más débiles y propensos a las fracturas. Si bien es una condición seria que puede haber peligrar nuestra calidad de vida, es una condición que se puede detectar con tiempo y es prevenible.



