¿Qué es una dictadura?

por 13 Mar, 2025

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¿Qué es una Dictadura? ¿Qué piensas cuando escuchas esta palabra? Probablemente, la relacionas con gobernantes autoritarios que se perpetúan en el poder y con la violación de los derechos fundamentales de las personas. Pero ¿qué es realmente una dictadura? A continuación, te lo contamos.

El término dictador viene de la antigüedad clásica, específicamente, del mundo romano. A inicios de su etapa republicana, alrededor del 500 a.C., apareció la figura del dictador. El dictador era una figura especial de magistratura, en la que se daban poderes extraordinarios a un cónsul cuando la República romana corría peligro, ya sea por una invasión o una rebelión. El cónsul era la autoridad de más alto nivel durante la República romana.

Aunque el dictador tenía más poder que un cónsul romano ordinario, este tenía límites y su cargo estaba regulado. Por ejemplo, podía ejercer su cargo por máximo 12 meses, estaba impedido de elaborar leyes y requería el consentimiento del Senado para obtener recursos financieros adicionales. Así, el concepto romano de dictador era muy diferente al concepto que hoy día asociamos con esta palabra y tenía más que ver con lo que hoy se conoce como delegación extraordinaria de facultades o de poderes. 

Tal vez, un antecedente más adecuado es el de la tiranía. La figura del tirano tiene su origen en la Grecia antigua y se refería a un gobernante que tenía un poder absoluto en una polis. Lo que diferenciaba a los reyes de los tiranos es que los primeros estaban sujetos a un marco legislativo propio de una polis, los segundos, no. 

Los tiranos no eran necesariamente mal vistos y muchas veces fueron reconocidos como buenos gobernantes. Tal es el caso de Edipo, un tirano mitológico que fue reconocido como un gobernante justo. Sin embargo, con el tiempo, el concepto de tiranía adoptó un carácter negativo y se asoció con la figura de un gobernante ilegítimo que ejercía el poder de manera arbitraria teniendo el apoyo de un sector de la población. 

Así, esta connotación negativa de tiranía se acerca más a nuestra idea actual de un dictador: una persona que se encuentra de manera ilegítima en el poder y que goza del apoyo de cierto sector de la población, e incluso pueden llegar a ser muy populares, como fue el caso de algunos tiranos en la antigüedad. Pero ¿qué caracteriza realmente a un dictador moderno?

El concepto moderno de dictadura alude a un régimen contrario al Estado de derecho, autoritario e ilegítimo. Pero ¿qué significan estos tres conceptos? Veamos. 

El Estado de derecho es el conjunto de normas y la organización política de una comunidad en donde se busca preservar los derechos fundamentales de las personas y donde impera el respeto de leyes que buscan limitar el poder de los gobernantes (puedes ver nuestro video sobre el Estado de Derecho si quieres entender mejor esta figura). Entonces, ¿qué son los derechos fundamentales que busca proteger el Estado de Derecho? Son los derechos protegidos por las constituciones de las democracias modernas, tales como la libertad de expresión, de movimiento, de consciencia, la propiedad privada, la vida, entre otros. 

¿Pero qué sucede cuando un régimen cambia las normas? ¿Qué sucede si un gobernante cambia los derechos contemplados en la Constitución? Aquí, cabe distinguir entre Estado de derecho y Estado de legalidad. El Estado de legalidad es un régimen en el que simplemente se cumplen las leyes, aunque estén en contra de los derechos fundamentales. Esto se vio, por ejemplo, en la Alemania Nazi, donde se impusieron normas racistas que vulneraron a diferentes poblaciones, especialmente la judía.

En contraste, en un Estado de Derecho existen normas destinadas a la protección de los derechos fundamentales de todas las personas y normas destinadas a la limitación del poder de los gobernantes.

Así, un rasgo común de las dictaduras modernas es la no protección de los derechos fundamentales. En una dictadura, es usual que se reprima a la oposición, se ordene el encarcelamiento y/o el asesinato de opositores y se eliminen principios básicos del Estado democrático, como la separación e independencia de poderes, la alternancia en el poder, la libertad de expresión, el debido proceso, la presunción de inocencia, la transparencia de los actos del gobierno, entre muchos otros. Es decir, no hay un límite para la actuación del Estado sobre el individuo, ni mecanismos que permiten controlar el poder de las instituciones.

Por otro lado, las dictaduras modernas son autoritarias. De acuerdo con la Enciclopedia Británica, los gobiernos autoritarios son aquellos en los que el poder está concentrado en un solo líder o en una pequeña élite y se caracterizan por no respetar las libertades políticas y los mecanismos de transferencia del poder. 

Por lo general, las dictaduras modernas tienden a perpetuarse en el tiempo. Para esto, crean leyes o mecanismos que les permiten mantener el poder. Así, si bien no respetan el Estado de Derecho, tratan de crear un Estado de legalidad que los mantiene en el poder constantemente. Así, los gobiernos dictatoriales suelen ser gobiernos ilegítimos.

Para enmascarar esto último, muchas dictaduras modernas intentan mostrarse como regímenes democráticos que respetan el Estado de Derecho: hay elecciones, discursos en defensa de los derechos de las personas e incluso usan nombres oficiales donde se resalta la palabra «democracia». 

Tal es el caso, por ejemplo, de la República Popular Democrática de Corea, que, de acuerdo con Human Rights Watch, es uno de los países con más represión en el mundo. Adicionalmente, a pesar de tener el término «democracia» en su nombre, y tener “elecciones”, en la práctica ha sido gobernado por una sola familia desde 1948. Además, si bien existen varios partidos, en realidad todos son parte y dependen del Partido del Trabajo de Corea, cuyo líder es el dictador Kim Jong Un.

Ahora, existen combinaciones distintas de características dictatoriales según el país. En algunos casos, veremos algunos rasgos más evidentes, como el autoritarismo, en otros veremos más la perpetuación en el poder o el irrespeto del Estado de derecho.

A pesar de que las dictaduras tengan estos rasgos, esto no implica que sean regímenes impopulares. Un dictador puede hacerse popular eliminando instituciones democráticas, pero impopulares, como el Congreso o el Poder Judicial. Esto, no obstante, no los exime de ser regímenes con rasgos antidemocráticos, en contra del Estado de derecho y autoritarios.

Una última característica es que las dictaduras tienden a intervenir en la economía. No es raro que los dictadores, a pesar de tener diferentes tendencias políticas, interfieran con la economía y el mercado. Así, es común ver casos como expropiaciones, imposiciones de precios a ciertos productos e incluso establecimiento de sueldos mínimos. Muchas veces, el propósito de estas intervenciones es consolidar su poder consiguiendo el apoyo de la población. 

Así, las dictaduras modernas son análogas a las tiranías griegas. Son gobiernos en los que una sola persona o un grupo reducido de personas tienen todo el poder y son apoyados por cierto sector de la población, en los que no hay limitaciones para su poder y tienden a perpetuarse en el tiempo. Pueden, también, ser populares, aunque en la mayoría de los casos no respetan los derechos de las personas y la oposición es perseguida.

Equipo de Investigación

Área de investigación de Enterarse.com

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