En los últimos años, diversos países han entrado en lo que se conoce como una recesión económica. Las recesiones impactan de manera negativa la vida de las personas, ya que pueden producir efectos como movimientos en los precios o más desempleo. Pero ¿qué es exactamente una recesión y por qué se produce? A continuación, te lo contamos.
Como probablemente te imaginas, una recesión es un periodo en el que la economía de un país no va muy bien. Pero ¿en qué consiste este «no ir muy bien»?
Una forma de entenderlo es pensando en cómo funciona la economía de las familias. Lo usual es que los ingresos de una familia fluctúen en el tiempo. Por ejemplo, si un miembro de la familia obtiene un aumento o un mejor puesto de trabajo, entonces la familia podrá adquirir más bienes o servicios. Pero también puede ocurrir lo inverso. Hay sucesos, como el caso de una enfermedad grave o la pérdida de un trabajo, que producen que las familias reduzcan sus ingresos.
La economía de los países no es muy diferente. Esta también fluctúa en el tiempo. Pero ¿cómo sabemos qué tan bien está la economía en un país? El indicador que nos permite saber esto es el producto interno bruto o PIB. Si quieres saber cómo logra esto, entonces puedes buscar nuestro video sobre el PIB.
De acuerdo con Gregory Mankiw, profesor de economía de la Universidad de Harvard, el PIB de un país suele aumentar con el tiempo. De hecho, esta es una de sus características principales. Por ejemplo, la gráfica que vemos en pantalla nos muestra cómo evolucionó el PIB de Alemania desde 1970.

Como vemos, este ha aumentado considerablemente con el pasar de los años. Sin embargo, también vemos algunos periodos pequeños en los que no ha crecido e incluso ha decrecido. A estos periodos de decrecimiento los economistas los llaman recesiones y son parte de los ciclos económicos de los países.
Estos ciclos tienen 4 etapas. Una etapa de expansión en la que la economía crece y con ella diversos indicadores: el empleo, los ingresos, la oferta y la demanda, etc. En esta primera etapa, el PIB aumenta hasta llegar a un pico. En esta segunda etapa, los indicadores económicos se estabilizan antes de empezar a decrecer.
Cuando empieza a decrecer, se entra en la etapa de contracción. En esta etapa nos encontramos en una recesión. Las recesiones pueden traer diferentes consecuencias para los ciudadanos. Por ejemplo, los ingresos pueden caer y el desempleo aumentar. Asimismo, al tener menos dinero, los ciudadanos comprarán menos productos, por lo que habrá un exceso de oferta. Esto puede producir que algunas empresas quiebren o tengan que bajar sus precios con lo que tendrán menores ingresos.
Si la contracción continúa, esta se puede convertir en una depresión. Si bien no existe una definición precisa de depresión, esta se entiende como una recesión extremadamente grave en la que hay una caída del PIB que supera al 10% y usualmente dura un tiempo prolongado. Por ejemplo, durante la gran depresión de los años 30, que duró aproximadamente 12 años, el PIB de los Estados Unidos decreció en un 30% y la tasa de desempleo excedió el 20%. Esto quiere decir que más del 20% de la población de dicho país quedó desempleada.
Finalmente, la contracción se detiene y estabiliza. En esta última etapa, las empresas e individuos pueden reconfigurar sus finanzas para la futura recuperación. Tras esto, la economía empieza una nueva etapa de expansión. Pero ¿por qué ocurren las recesiones?
Las recesiones pueden ocurrir por diversos motivos de la misma manera que los ingresos de una familia pueden decrecer por diversos motivos. Uno de estos puede ser un shock económico. Esto sucede cuando un problema grave, como una guerra o una pandemia, causa serios gastos financieros extraordinarios en un país.
Otro problema usual es que los patrones de exportaciones e importaciones cambien. Por ejemplo, si la economía de un país depende fuertemente de un recurso de exportación y la demanda de dicho recurso cae, entonces ese país puede ver sus ingresos reducidos y entrar en recesión.
A veces, una recesión en un país puede generar otra recesión en un segundo país. Esto ocurre, por ejemplo, cuando las economías de los principales clientes de un país caen en recesión. Al tener los clientes menos ingresos, entonces habrá menos exportaciones. Esto impactará en la economía del país exportador.
Asimismo, ciertos eventos o sucesos pueden impactar la economía de los países. Por ejemplo, la inestabilidad política o el poco respeto por las leyes pueden desincentivar las inversiones, generando así que la economía se contraiga.
Estos son algunos ejemplos de casos que pueden causar una recesión. Además, es importante saber que usualmente las recesiones no tienen una sola causa, sino que suceden por una combinación de factores. Pero ¿cómo sabemos si un país se encuentra en recesión?
Determinar cuándo un país se encuentra en recesión tampoco es tan fácil. Tradicionalmente, se considera que hay una recesión cuando el PIB de un país cae por dos trimestres consecutivos. Sin embargo, la realidad es un poco más complicada. Por ejemplo, en el 2001, Estados Unidos experimentó una recesión a pesar de que su PIB fluctuó entre lecturas positivas y negativas en cada trimestre, nunca habiendo dos trimestres negativos seguidos. Sin embargo, el país experimentó la pérdida de 2.7 millones de empleos.
Así, hoy en día, cuando los economistas quieren determinar si un país se encuentra o no en recesión, además de fijarse en el PIB, deben tomar en cuenta otras variables como las tasas de desempleo, la renta real, la producción industrial, entre otras cosas.
Como vemos, una recesión es un periodo en que la economía de un país se contrae. Esta contracción puede puede impactar en el PIB, en los empleos, precios y producción.



