La Revolución Industrial, un proceso que relacionamos con la tecnificación, las industrias a gran escala y la aparición de tecnologías como la máquina de vapor. Pero ¿qué fue realmente esta revolución y por qué fue importante? A continuación, te lo contamos.
Empecemos definiendo qué fue la Revolución Industrial y cuáles fueron sus principales características. De acuerdo con David Landes, fallecido profesor de la Universidad de Harvard, el término «Revolución Industrial», con mayúsculas, denota el proceso histórico en el que por primera vez se pasó de una economía principalmente agraria a una dominada por la industria. Este proceso inició a mediados del siglo XVIII en Inglaterra y luego se extendió al resto del mundo. Así, el mundo en el que vivimos ahora es producto de esta revolución.
Piensa por un momento cómo fue la vida de las personas en el pasado, antes del nacimiento de la industria y la ciencia moderna. Las sociedades que nos precedieron fueron sociedades principalmente agrarias. En las sociedades griegas, romanas y medievales la ocupación de la mayor parte de la población estaba relacionada al agro.
En contraste, en las naciones industrializadas de hoy, solo un pequeño porcentaje de la población se dedica a esto. La mayoría de las personas viven en grandes ciudades y trabajan como ingenieros, profesores, obreros, doctores, administradores, etc.
Por ejemplo, en el Reino Unido, la agricultura solo representó el 0.76% de la producción total del país en el 2022. Una proporción pequeña si la comparamos con la manufactura de bienes, que representó el 16.68% y los servicios, que representaron el 72.17%. De manera similar, en los Estados Unidos, la agricultura representó el 1.1% de la producción total del 2023. Este cambio de una sociedad principalmente agraria a una urbana solo fue posible con el nacimiento de la industria moderna. Pero ¿qué fue lo que causó la revolución industrial y en qué consistió?
A la fecha, no hay consenso sobre un único o un conjunto definido de factores que haya causado la Revolución Industrial. Sin embargo, los historiadores contemporáneos creen que esta fue fruto de una serie de eventos que coincidieron y se potenciaron unos a otros, logrando así niveles de producción nunca antes vistos en la historia. Veamos el caso de Inglaterra para entenderlo mejor.
De acuerdo con Robert C. Allen, profesor de historia económica de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi, la llegada de los europeos a América ofreció nuevas posibilidades al mercado de bienes manufacturados ingleses, especialmente a la industria textil. Este crecimiento del mercado textil produjo que cada vez más y más gente empezara a trabajar en este sector.
Para poder sostener a la creciente población manufacturera, el sector agrario empezó a desarrollar técnicas que le permitieron ser más eficiente. Algunas de ellas fueron una mejor selección de semillas, mejor preparación del suelo, rotación de cultivos, etc. Adicionalmente, el campo dejó de ser trabajado por familias pequeñas y se organizaron en grandes unidades de producción. En consecuencia, muchas familias de agricultores migraron del campo a la ciudad para buscar nuevas oportunidades en la naciente industria manufacturera.
A medida que la industria fue creciendo, los ingresos de los trabajadores y los artesanos profesionales aumentaron. Para depender menos de esta costosa mano de obra, las compañías invirtieron en tecnologías e inventos que mejoraron su productividad. Uno de estos inventos fue la spinning jenny, o hiladora jenny, desarrollada por James Hargreaves en 1760.
Antes de su creación, los productores de hilo de algodón tenían problemas para satisfacer la demanda de textiles, ya que se necesitaba al menos un hilandero para producir un carrete de hilo. En contraste, con la jenny, una sola persona podía producir ocho o más carretes a la vez. Más tarde, Richard Arkwright inventó la hiladora hidráulica, una máquina que podía trabajar de 96 a más carretes de hilo simultáneamente gracias a una rueda hidráulica.
El usó de la energía hidráulica motivó a su vez un cambio general en la industria. Tradicionalmente, los hilanderos trabajaban en pequeños talleres o en sus propias casas. Sin embargo, al necesitar una rueda hidráulica, la máquina de Arkwright obligó a que la producción de hilos se traslade a fábricas especializadas. Con estos cambios, Inglaterra pasó de importar dos millones y medio de libras de algodón en 1760 a importar 366 millones de libras medio siglo después.
Así, la industria de textiles de algodón británica se convirtió en la más importante a nivel mundial. De acuerdo con Landes, los productos textiles ingleses se vendían en todo el mundo, superando en precio y calidad a los textiles de la India, principal competidor británico a inicios del siglo XVIII.
Adicionalmente, el crecimiento de la industria inglesa impulsó cambios en el uso de energías, en el sistema financiero y en el transporte. Por ejemplo, la necesidad de aumentar la productividad impulsó el desarrollo de la máquina de vapor. A su vez, esto motivó diversos cambios.
Para empezar, se empezaron a usar máquinas de vapor en las fábricas inglesas. Además, se adoptaron los trenes y barcos a vapor como principales medios de transporte de mercancías y materia prima.
Asimismo, la adopción de esta tecnología produjo un cambio en la principal fuente de energía. Antes del siglo XVIII, la principal fuente de energía había sido la leña. Con la máquina de vapor, el carbón mineral, que era más barato que la leña, pasó a ser la principal fuente de energía. A su vez esto implicó un crecimiento en la industria del carbón mineral.
Así, de acuerdo con Allen, podemos entender la Revolución Industrial como una serie de revoluciones o cambios que se reforzaron unos a otros, produciendo niveles de producción nunca antes vistos en diversos ámbitos. De hecho, si analizamos el crecimiento del PIB de Inglaterra, uno de los indicadores que miden la producción de una nación, vemos que este se mantuvo en un nivel similar hasta finales del siglo XVI. Sin embargo, a partir del siglo XVIII vemos como esta empezó a crecer vertiginosamente.
Algo similar ocurrió también con otros indicadores. Por ejemplo, en salud, vemos que la expectativa de vida en el Reino Unido se mantuvo alrededor de los 40 años hasta el siglo XVIII. Con la Revolución Industrial, vemos como poco a poco aumentó hasta los niveles actuales de 80 años.
De acuerdo con Allen, otro indicador interesante es el alfabetismo. Entre el siglo XVI y el siglo XIX, el alfabetismo aumentó por todo Europa. Sin embargo, este avanzó mucho más en el noroeste de este continente, zona donde la Revolución Industrial llegó más temprano. Países como Inglaterra, Bélgica y Países Bajos, que fueron los primeros en industrializarse, lograron un alfabetismo de alrededor del 50% o más en su población.
En resumen, la Revolución Industrial fue el proceso por el cual la humanidad pasó de vivir en sociedades principalmente agrarias a sociedades industrializadas. Este proceso que inició en Inglaterra en el siglo XVIII pronto se extendió hacia el resto del mundo no solo afectando los niveles de producción de las naciones, sino también los estándares de vida de su población.



