¿Qué significa que Mercurio entre en retrógrado?

por 26 Jun, 2025

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Aunque hoy en día este término se asocia con la astrología y la superstición, la idea de que los planetas, como Mercurio, tengan una fase retrógrada está profundamente ligada a la historia de la ciencia y la astronomía. De hecho, durante siglos, este concepto fue clave para entender el movimiento de los astros.

Para entenderlo tenemos que ir atrás unos cuantos miles de años. Desde nuestros inicios, los seres humanos hemos estado cautivados por las estrellas. Un ejemplo de esto se encuentra en las pinturas rupestres de las cuevas de Lascaux, de hace 17,000 años, donde algunos puntos parecen representar la constelación de las Pléyades.

Pero no solo en el arte rupestre encontramos evidencia de esta fascinación. Existen monumentos antiguos diseñados con la finalidad de rastrear o mapear el movimiento de los astros. Stonehenge, en Inglaterra, se alinea con los solsticios; el alineamiento de las pirámides de Egipto parecen reflejar ciertas estrellas del cielo nocturno; y el Caracol de Chichén Itzá, un observatorio maya, sigue el recorrido de Venus.

Esta fascinación llevó a muchos a tratar de explicar por qué los astros se movían como lo hacen. Sin embargo, estas explicaciones partieron de lo que veíamos cuando mirábamos hacia arriba: los astros parecían rotar a nuestro alrededor. Así, estos modelos ponían a la Tierra como el centro del universo y todas las demás cosas giraban alrededor de ella.

Los griegos fueron de los primeros en desarrollar teorías para explicar el movimiento de los astros. Sin embargo, se enfrentaban a un problema: no todos los cuerpos celestes parecían moverse de la misma manera. Mientras que la mayoría de las estrellas mantenían posiciones fijas entre sí, el Sol y la Luna seguían trayectorias distintas. 

Aún más desconcertante era el comportamiento de ciertos astros que, a simple vista, parecían estrellas, pero se desplazaban de forma irregular en el cielo. Entre ellos estaban Mercurio, Venus y Marte. Si uno rastreaba la posición de dichas estrellas noche a noche, uno veía como la distancia de estas frente a otras estrellas iba cambiando. Así, los griegos llamaron a estos objetos πλανήτης (planetes), que en español significa “errantes”. De ahí viene nuestra actual palabra “planeta”. 

Los griegos encontraron en total 7 planetas: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Y sus modelos proponían que el universo constaba de una serie de esferas que giraban alrededor de la Tierra. Por ejemplo, para Aristóteles, que vivió entre el 384 y el 322 a. C., el universo constaba de 9 esferas que giraban alrededor de la Tierra. Así, los planetas y las estrellas se encontraban en diferentes esferas, lo que explicaba su movimiento distinto. 

Sin embargo, estos modelos no explicaban bien un fenómeno extraño: el movimiento retrógrado de los planetas. Pero, ¿de qué se trata este movimiento? 

Verás. Si trastreas el movimiento de un planeta, como Mercurio, observamos un fenómeno extraño. Al inicio, registrarás que esta estrella errante va adelantando a otras estrellas a medida que pasan los días. Sin embargo, de pronto verás que su movimiento día a día se vuelve más lento. Luego se detiene, e incluso empieza a moverse hacia atrás.

A este extraño movimiento hacia atrás se le llamó movimiento retrógrado y es algo que comparten todos los planetas al verlos desde la Tierra, aunque es mucho más común con Mercurio.

Para explicar este fenómeno, Claudio Ptolomeo, que vivió entre el 100 d.C. y 170 d.C, propuso un modelo en el que los planetas no se movían en esferas fijas, sino en un sistema de órbitas circulares. Cada planeta seguía una trayectoria llamada deferente, una gran órbita alrededor de la Tierra. Sin embargo, en lugar de desplazarse directamente por el deferente, cada planeta giraba simultáneamente en un pequeño círculo llamado epiciclo, cuyo centro se movía a lo largo del deferente.

Este mecanismo explicaba por qué, desde la Tierra, los planetas parecían avanzar, detenerse y retroceder temporalmente en el cielo, formando los característicos bucles de su movimiento retrógrado. En la pantalla, puedes ver una animación simple de más o menos cómo ocurría este fenómeno.

El modelo de Ptolomeo fue tan preciso para su época que se mantuvo vigente durante casi 1,500 años. Sin embargo, con la llegada de la ciencia moderna, astrónomos como Nicolás Copérnico y Galileo Galilei demostraron que el universo no era geocéntrico, con la Tierra en el centro, sino heliocéntrico, con el Sol como el verdadero centro del sistema. 

Pero, entonces, ¿qué es lo que explica el movimiento hacia atrás de los planetas? Este fenómeno ocurre porque no todos los planetas giran alrededor del Sol a la misma velocidad. Lo que nos dicen las leyes de la gravitación es que aquellos planetas más cercanos al Sol giran más rápido que aquellos planetas más lejanos. Veamos un ejemplo simple para entenderlo mejor.

Imagina que estas viendo desde arriba nuestro sistema solar. En él ves a Mercurio, la Tierra y el Sol. Ahora, imagina adicionalmente que tenemos una persona parada en la Tierra. ¿Cómo crees que la persona vería el movimiento de Mercurio desde este punto? Para entender mejor el fenómeno, te recomendemos que des click al video de arriba y sigas esta animación.

Mercurio avanza más rápido que la Tierra, por lo que la persona en la Tierra lo ve desplazarse en una dirección determinada con respecto al fondo estrellado. Sin embargo, cuando llega a la parte de su órbita en la que empieza a rodear el Sol, desde la Tierra, ocurre algo curioso: parece detenerse y luego moverse en sentido contrario. En este momento, Mercurio entra en su fase retrógrada.

Pero esto no significa que Mercurio realmente haya cambiado de dirección en el espacio. En realidad, sigue avanzando en su órbita de manera normal. Lo que ocurre es simplemente un efecto de la perspectiva que tenemos: una ilusión producto de la posición en la Tierra. No hay nada misterioso en ello, ni fuerzas ocultas que controlen nuestro destino. No ocurre ningún cambio con el comportamiento del planeta.

De hecho, algo similar podemos ver si presenciamos una carrera automovilística. Por ejemplo, si estamos a la misma altura que los autos, veremos que ellos pasan primero de izquierda a derecha desde nuestra perspectiva, pero luego, al dar la vuelta a la pista, los veremos moverse de derecha a izquierda y no hay nada misterioso en esto. Esto mismo es lo que sucede con Mercurio y otros planetas cuando parecen moverse en retroceso en el cielo. Es solo una cuestión de perspectiva, no un fenómeno cósmico sobrenatural.

Ahora, de acuerdo con Neil deGrasse Tyson, astrofísico de la Universidad de Harvard y comunicador científico, el concepto de movimiento retrógrado es algo que quedó en nuestro lenguaje y proviene de las teorías geocéntricas del pasado, como la de Ptolomeo. Hoy sabemos que tales movimientos no existen. 

Sin embargo, para nosotros es mucho más simple usar palabras que coinciden con nuestra perspectiva. Esta es la razón por la que aún decimos que “el Sol nace en el oriente” o se “pone en el occidente”. En realidad, el Sol no nace o se pone, pero es lo que vemos desde nuestra perspectiva y nos es más fácil comunicarnos de esa manera.

Así, el movimiento retrógrado de los planetas, como Mercurio, no son movimientos especiales o misteriosos, son cosas esperables que experimentamos por la perspectiva que tenemos dentro de nuestro sistema solar. ¿Y tú, crees que el movimiento de los astros puede afectar nuestra vida?

Equipo de Investigación

Área de investigación de Enterarse.com

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