La vesícula biliar es un órgano pequeño con la forma de una pera que se encuentra en el lado derecho del abdomen y su función principal es almacenar la bilis que es producida por el hígado, para después enviarla al intestino delgado cuando sea necesaria.
La bilis es una secreción amarillenta compuesta por agua, ácidos, sales, fosfolípidos y colesterol, y su rol es ayudar en la digestión de las grasas y neutralizar los ácidos segregados por el estómago. Esta sustancia es continuamente segregada por las células de nuestro hígado y viajan a la vesícula. Ahí, hasta un 90% de agua es reabsorbida, produciendo que la bilis tenga una mayor concentración de sus ingredientes activos.
Cuando consumimos alimentos ricos en grasas, como una pizza, nuestro intestino delgado detecta la presencia de grasas y envía señales a la vesícula para que esta libere bilis. Esta bilis ayuda a descomponer las grasas, permitiendo que sean absorbidas por nuestro intestino. Así, la bilis es un componente fundamental de nuestro organismo. Sin embargo, en algunos casos un desbalance químico de esta puede generar problemas.
La litiasis vesicular es una condición que consiste en la formación de cálculos en la vesícula. Estas son pequeñas piedras y pueden ser clasificadas en dos tipos: los cálculos de colesterol y los cálculos de pigmento. De estos dos, los más comunes son los primeros. Pero ¿qué son estos cálculos y por qué se forman?
Si bien no se sabe exáctamente por qué se forman estas piedras, se cree que aparecen por un desbalance en la composición química de la bilis. En la mayoría de casos, hay un exceso en el colesterol de la bilis produciendo que se formen piedras de color amarillo verdoso compuestas principalmente por colesterol endurecido. Este tipo de cálculo representa aproximadamente el 75% por ciento de los cálculos biliares.
Por otro lado, los cálculos de pigmento son de color oscuro y están compuestos principalmente por bilirrubina. La bilirrubina es una sustancia que se produce en las células de la médula ósea y en el hígado como producto de la descomposición de los glóbulos rojos.
Ahora, la litiasis vesicular es algo común. De hecho, se estima que en los Estados Unidos hasta un 15% de la población la tiene. De manera similar, se estima que en el Reino Unido una de cada diez personas tiene cálculos biliares. Sin embargo, esto en sí mismo no es un problema. De hecho, de acuerdo con el American College of Gastroenterology, aproximadamente el 80% por ciento de las personas que tienen litiasis tienen «cálculos silenciosos». Esto significa que no experimentan ninguna clase de incomodidad o problema.
Mucha gente los tiene sin saberlo y los descubren al realizarse exámenes o cirugías para solucionar otros problemas no relacionados. Sin embargo, en algunas personas, estas formaciones sí pueden causar síntomas, especialmente después de comer comidas grasosas. Pero ¿cuáles son estos síntomas?
Estos pueden ir desde indigestión, hasta náuseas, vómitos, dolor severo en el abdomen o ictericia. Los síntomas suceden cuando los cálculos salen de la vesícula y bloquean alguna parte del sistema digestivo, causando dolor, malestar y, en algunos casos, serias complicaciones.
De acuerdo con la Clínica Cleveland, el problema con los cálculos es que estos crecen con el tiempo a medida que más y más bilis entra en contacto con ellos. Poco a poco, estos generan nuevas capas de sedimento y pueden pasar de ser del tamaño de un grano de arena hasta el tamaño de una pelota de golf. Esto aumenta la posibilidad de obstruir algún conducto del sistema digestivo. Cabe resaltar que estos bloqueos pueden afectar de manera seria nuestra salud.
Entre las complicaciones causadas por la litiasis vesicular se encuentran la inflamación de la vesícula, que sucede cuando un cálculo se aloja en el cuello de este órgano; la obstrucción de los conductos biliares, que se da cuando se bloquea el ducto que lleva la bilis a los intestinos e infecciones bacterianas asociadas con estos bloqueos.
Asimismo, se pueden presentar complicaciones más peligrosas, como el cáncer de vías biliares y la obstrucción del conducto pancreático. Esta última sucede cuando el ducto que conecta el páncreas con el duodeno se bloquea, lo que lleva a una condición llamada pancreatitis. Esta es una enfermedad peligrosa que pone en riesgo la vida de las personas y requiere hospitalización.
Dados estos escenarios, el tratamiento más recomendado cuando uno presenta síntomas por cálculos vesiculares es remover por completo la vesícula de manera quirúrgica. De esta manera, se evita que se formen cálculos y se previenen todas estas complicaciones. Pero ¿es el único tratamiento posible?
En realidad, no. Hay otros tratamientos. Por ejemplo, es posible extraer los cálculos mediante una colecistostomía. Un procedimiento menor en el que se coloca un catéter en la vesícula biliar para drenarla. Sin embargo, cabe resaltar que lo más recomendable es remover por completo la vesícula. Esta operación, llamada colecistectomía, se puede realizar mediante laparoscopia y es uno de los procedimientos más usuales y con pocos riesgos que existe.
Una cirugía laparoscópica es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo, en el que un cirujano abre pequeñas incisiones en el abdomen y pelvis e introduce instrumentos y una pequeña cámara de alrededor de 2 centímetros para ver el interior de nuestro organismo.
De acuerdo con la Clínica Cleveland, la remoción laparoscópica de la vesícula es uno de los procedimientos médicos más comunes con excelentes resultados, de tal forma que todos los problemas que pueden causar los cálculos (presentes y futuros) se resuelven en cuestión de horas.
¿Y no hay consecuencias negativas al no tener vesícula? De acuerdo al Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, es completamente posible vivir una vida normal sin vesícula. Lo único que cambia es que ahora la bilis pasará directamente al intestino sin ser almacenada en la vesícula. Obviamente, después de la operación, será necesario realizar algunos ajustes en la dieta, pero a la larga lo usual es que el paciente pueda volver a una vida normal.
Así, los cálculos en la vesícula son un problema usual de la salud. Si bien en la mayoría de casos estos no causan ningún síntoma, cuando lo hacen, lo ideal es tratarlos, ya que estos pueden poner nuestra vida en riesgo y esto puede ser evitado con un procedimiento seguroy efectivo.



