Los combustibles fósiles son uno de los recursos naturales más importantes del planeta. El petróleo, el gas natural y el carbón no solo potenciaron la revolución industrial, sino que hoy en día nos proveen más del 80% de toda la energía que consumimos los humanos. Pero ¿alguna vez te has preguntado su origen? A continuación te lo contamos.
Una primera pista sobre el origen de los combustibles fósiles está en su nombre: combustibles fósiles. Los fósiles son restos de animales y plantas que han sido preservados en la corteza terrestre. Estos son la principal fuente de información de la historia de la vida en nuestro planeta.
Los fósiles más icónicos son los fósiles de dinosaurios. De hecho, un mito muy difundido es que los combustibles fósiles son restos de dinosaurios, y otros animales y plantas de su época. Sin embargo, esto no es así. Mientras que los dinosaurios aparecieron hace 250 millones de años, el origen de los combustibles fósiles es de hace aproximadamente 420 a 350 millones de años; un tiempo muy anterior al de los dinosaurios. Pero entonces ¿de dónde vienen estos combustibles?
De acuerdo con la Enciclopedia Británica, la mayoría de los combustibles fósiles que usamos hoy en día viene de algas, bacterias, plantas y organismos microscópicos que vivieron hace millones de años. Asimismo, a pesar de que llamamos a estos compuestos combustibles fósiles, en realidad no son fósiles. Como mencionamos, los fósiles son restos preservados de animales y plantas por la corteza terrestre. Este no es el caso del petróleo, el gas natural o el carbón. Si bien provienen de organismos vivos, no son en realidad fósiles.
Pero ¿cómo estos organismos se convirtieron en combustible? En realidad, depende del caso y del tipo de combustible. Sin embargo, es posible encontrar ciertos puntos en común.
Empecemos por entender qué es un combustible. Los combustibles son formas de almacenar energía. Podemos verlos como una especie de batería. De la misma forma que nuestros celulares requieren energía para funcionar, los autos o las plantas generadoras de electricidad también necesitan energía. Cuando un combustible se enciende, este libera la energía almacenada en él, permitiendo así que cosas, como un auto, se muevan.
Y ¿de dónde proviene la energía de los combustibles fósiles? Aunque no lo creas, esta viene del Sol. Las plantas son capaces de extraer energía del Sol y transformarla en moléculas de carbono e hidrógeno. Esta energía queda almacenada en estas moléculas. Luego, cuando otros animales se alimentan de ellas, usan este alimento como fuente de energía. Así, en cierto sentido, cuando comes una hamburguesa o una ensalada, estás recargando tu energía de la misma manera que lo hace tu celular cuando lo enchufas.
Pero ¿cómo las plantas y otros organismos se transformaron en carbón o petróleo? Los combustibles fósiles son el resultado de someter los restos de organismos vivos a grandes presiones y temperaturas tras millones de años.
Por ejemplo, se piensa que el carbón mineral es el resultado de pantanos que fueron enterrados y comprimidos durante millones de años. Como te hemos contado en otros videos, el clima, la atmósfera y la geografía de la Tierra han ido cambiando a lo largo de la historia. Hace aproximadamente 300 millones de años, muchas regiones de la Tierra estaban cubiertas por pantanos.
Cuando las plantas de estos pantanos morían, dejaban sus restos en el suelo y estos se fueron acumulando poco a poco sin descomponerse. Existen diferentes hipótesis de por qué estas plantas no se descompusieron. Una de ellas, por ejemplo, postula que las bacterias y hongos de esta época no habían desarrollado aún mecanismos para descomponer ciertas moléculas vegetales.
Con el tiempo, estas regiones fueron enterradas y tras millones de años de ser sometidas a grandes presiones y temperaturas se convirtieron en lo que hoy conocemos como carbón mineral.
Por otro lado, se piensa que el petróleo y el gas fueron formados principalmente por microorganismos marinos como el plancton. Cuando estos murieron, sus restos se fueron acumulando en el fondo del mar. Con el tiempo, estos restos fueron enterrados y tras millones de años de altas presiones y temperaturas se convirtieron en petróleo y gas.
Lo que diferencia la formación de uno sobre el otro es que el gas fue sometido a mayores temperaturas que el petróleo, sin embargo, sus procesos de formación son similares. De hecho, muchas veces el petróleo y el gas son encontrados juntos.
Así, las principales fuentes de energía que utilizamos hoy en día se las debemos a las plantas y pequeños microorganismos que vivieron hace millones de años. Esto, sin embargo, implica un problema: la producción natural de estos combustibles es tan larga que es un recurso finito.
Si bien aún tenemos reservas para muchos años y siempre es posible que encontremos nuevas, en algún momento estas se acabarán. Por esta razón es importante que también investiguemos alternativas a este tipo de energía.



